Editoriales

De las bellas artes a la oscura plutocracia

La sangre de todos es la que se derrama ante este festival de corrupción, impunidad y violencia, que ataca a quienes buscan el cambio, pero también deja desguarnecidos a quienes se amparan en la continuidad. (por Jorge Avila)

Buenos Aires, 23 de agosto.(caraycecaonline) Sendas cadenas nacionales de la presidente, pusieron fin a una semana que se inició con la ausencia deliberada de la mandataria nacional en medio del vendaval de criticas al viaje del  candidato del oficialismoa, Daniel Scioli. Cristina mandó al inefable Aníbal Fernández a sacar rédito del grueso error del motonauta, ausente en medio de una de las peores inundaciones de los últimos tiempos, similar en daños y pérdidas, a las de 1982/83, e incluso superior a la de mediados de los 90, donde toda la denominada zona núcleo sufrió un desborde que arrasó con pueblos enteros.
Ausente más que nunca el Estado nacional y provincial, surgieron críticas ante las acciones solidarias de políticos opositores que ya han demostrado su creciente influencia en el distrito, como María Eugenia Vidal, blanco prioritario de las objeciones del jefe de Gabinete y futuro rival. A ello se sumó el reclamo judicial del massista Felipe Solá, quien denunció el robo de votos en las recientes primarias. El fiscal Jorge Di Lello respaldó investigar la cuestión pese a la renuencia del juez federal y electoral platense, nombrado a dedo por el kirchnerismo, Laureano Durán.
Después de las reprimendas a Scioli por el «intermezzo interruptus» romano,  Cristina decidió retomar el ritmo de campaña con una suerte de repaso amenazante sobre las interferencias de campaña, que según ella, forman parte de un ataque al proyecto kirchnerista. Lo hizo en pésimo momento, ya que la agonía del jóven militante radical jujeño Ariel Velázquez había llegado a su fin. Su muerte, motivada por el disparo de integrantes de la agrupación «Tupac Amaru» en el cierre de la campaña por las primarias, deja en claro cual es el mensaje para la sociedad, a poco de las elección de Tucumán y las generales de octubre.
Ya quedó claro que en los principales distritos electorales es difícil que el kirchnerismo logre revertir las derrotas sufridas. A Sciolí sólo le queda el refugio de los gobiernos del noroeste, y recuperar votos en algunos distritos donde busca reforzar acuerdos locales. En el norte, se trata de mecanismos casi feudales, donde ha irrumpido la violencia en sus peores expresiones. La muerte de Velázquez es el corolario de un largo camino de impunidades y agresiones que encabezan formaciones como la conducida por Milagro Sala,  una suerte de gobierno paralelo, donde todo es negociable y la vida no vale nada. Lo mismo ocurre en las provincias patagónicas, dominadas por el kirchnererismo desde hace màs de una década. En el primer caso, las regalías mineras y el veto a la ley de protección de glaciares andinos ha sido la moneda de cambio, en tanto para los sureños, se trata de las regalías petroleras.
Ese núcleo duro del kirchnerismo ha comenzado a mostrar grietas, que crecen tras la muerte del jóven jujeño acribillado por un fundamentalismo plutocrático. La elección de Tucumán es ahora más significativa que nunca. El candidato oficialista Juan Manzur, imputado por enriquecimiento ilícito, busca retener el gobierno luego del largo mandato de José Alperovich, a quien ronda también la muerte, en este caso de la jóven Paulina Lebbos, muerta tras ser vista  acosada por una patota de los hijos del poder encabezada por el vástago del gobernador saliente.
A ellos se opone José Cano, el radical que encabeza la fórmula del Acuerdo por el Bicentenario, de buen resultado en las PASO. Más allá del resultado, mientras Cristina ignora a las víctimas de las inundaciones y financia el déficit fiscal de las provincias gobernadas por sus aliados, inaugurando salas del Museo Nacional de Bellas Artes  y exhibe las condecoraciones palestinas, la muerte ha reaparecido en el escenario electoral, como un actor central. La sangre de todos es la que se derrama ante este festival de corrupción, impunidad y violencia, que ataca a quienes buscan el cambio, pero también deja desguarnecidos a quienes se amparan en la continuidad.(www.caraycecaonline.com.ar)