Economía

El gobierno firmó el documento de la ONU con puntos opuestos a la posición K

La Resolución de la ONU sobre la reestructuración de deuda, además de no ser vinculante, es un documento híbrido, y hasta opuesto a las acciones y propuestas del Gobierno argentino.(por ismael Bermúdez)

Buenos Aires, 13 de setiembre.(caraycecaonline)  Aunque el Gobierno lo presenta como un acto de soberanía universal, la Resolución de la ONU sobre la reestructuración de deuda es un documento híbrido, plagado de contradicciones y hasta opuesto a las acciones y propuestas del Gobierno argentino.

Que no la hayan votado Estados Unidos, Japón o Alemania no altera ese carácter. Lo torna más inocuo ya que, además de no ser vinculante, no es aceptado por los gobiernos de los países con mayores mercados de deuda.

Ya el punto 1 del documento dice que “la reestructuración debe hacerse como último recurso preservando desde el inicio los derechos de los acreedores”. Y el punto 7 agrega que “los términos y condiciones de los contratos originales seguirán siendo válidos hasta que sean modificados mediante un acuerdo de reestructuración”.

Esto es, con o sin default, el acreedor mantiene su derecho sobre la deuda original, en tanto el punto 5 adhiere a la cláusula “pari-passu” al decir que el Estado deudor debe “abstenerse de discriminar arbitrariamente a los acreedores, a menos que la diferencia de trato esté justificada conforme a derecho…”. Justamente es lo que dicen los “buitres”: que Argentina aceptó que ningún bonista que haya participado de un canje puede recibir un pago sin que el resto, que no aceptó la oferta, también lo reciba.

Además, se reafirma que el FMI y los organismos internacionales no pueden tener quitas, aunque, por ejemplo, hayan contribuido con sus programas al deterioro e insolvencia del deudor.

El economista Fausto Spotorno resalta que el punto 2 insta a las partes a actuar de “buena fe” y mantener “negociaciones constructivas”, un tiro por elevación –dice– contra Argentina.

El punto 9 es el más importante para Argentina. Dice que si la mayoría de los acreedores acepta una reestructuración de deuda, debe respetarse la decisión de esa mayoría. Y para garantizar esto “debe alentarse a los Estados a que incluyan “cláusulas de acción colectiva en sus emisiones de deuda”.

Justamente los títulos que entraron en default en 2001 no poseen esas cláusulas, asegura Spotorno.
Aún así, el Gobierno viene diciendo lo contrario de lo que acaba de firmar: en el documento oficial “10 razones por las que el litigio con el Fondo NML nos importa a todos”, el punto 9 se interroga: “¿Por qué las Cláusulas de Acción Colectiva no solucionan el problema?” Y responde: “Mientras que los demandantes insisten con que las Cláusulas de Acción Colectiva resolverían cualquier problema relacionado con quienes decidan no participar de futuros canjes, los expertos dejaron claramente sentado que esto es falso. Incluso en el caso de bonos con CAC una pequeña minoría de tenedores puede bloquear un proceso de reestructuración de deuda en su totalidad”. Y dan ejemplos del caso griego. Kicillof-Timerman firmaron a favor lo que critican.(www.caraycecaonline.com.ar)