Editoriales

El grado cero del peronismo

En los intercambios entre Mauricio Macri, el candidato de ¨Cambiemos¨, y Sergio Massa, de UNA, puede intuirse una cercanía que permite avizorar lo que podría llamarse el «grado cero del peronismo», al conflluir distintas perspectivas, con una vocación fundacional que puede plasmarse a futuro. (por jorge Avila)

 

Buenos Aires, 10 de octubre.(caraycecaonline) Cuando solo restan dos semanas para las elecciones presidenciales, la sociedad argentina advierte una creciente desorientación en el oficialismo, que se transmite sistemáticamente a su candidato, en tanto la oposición va logrando consolidarse para una segunda vuelta que, a esta altura de las circunstancias, parece inexorable.
La semana no fue sencilla para Daniel Scioli, quien tuvo que dar abundantes explicaciones para justificar su ausencia en el primer debate de candidatos presidenciales en campaña, que se realizó en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA. Más allá de la ausencia de una ley sobre la cuestión, las principales razones del ¨faltazo¨ deben atribuírse al temor de una confrontación donde las propuestas por parte del pretendiente kirchnerista se limitan a tratar de disimular los descalabros que deja la dinastia camporista, y su pléyade de corsarios, mas dispuestos a iniciar una extensa recorrida por los estrados judiciales, que a preparar un debate que, como quedó demostrado, fue el escenario adecuado para exhibir proyectos e ideas para el país en la transición que comienza el próximo 10 de diciembre. En tal sentido, resultaron atrayentes los intercambios entre Mauricio Macri, el candidato de ¨Cambiemos¨, y Sergio Massa, de UNA, donde puede intuirse una cercanía que permite avizorar lo que podría llamarse el «grado cero del peronismo», ya que confluyen distintas perspectivas, con una vocación fundacional que puede plasmarse a futuro.
Ciertamente, el origen del movimiento peronista fue la respuesta a décadas de fraudes y saqueo del Estado, y al mismo tiempo la reivindicación de los sectores más postergados del pueblo, integrando en su conformación a los sectores sindicales, y también políticos, provenientes de distintos segmentos, como el radicalismo, el socialismo y el liberalismo, entre otros, que aportaron sus diversos  matices. Así, transformó a la incipiente expresión popular en una fuerza poderosa que logró superar las barreras del «status quo» y enfrentar, con posiciones claras, los dilemas que planteaban las potencias de un mundo en crisis que iniciaba la posguerra.
Precisamente fueron ahora los pretendidos puristas del peronismo, quienes despotricaron contra la inauguración de la primera estatua que tiene la ciudad de Buenos Aires, en honor al creador y líder de ese movimiento nacional, Juan Domingo Perón, descubierta el jueves pasado con la presencia de los principales lìderes sindicales y autoridades porteñas, y referentes históricos de la fuerza. Sonaba extraño escuchar a advenedizos como Carlos Kunkel, Diana Conti o «La Morsa» Anibal, criticar el justo homenaje que el gobierno nacional fue incapaz de realizar en más de una década. Pero seguramente, la imagen de Perón, junto a la presencia de quienes organizaron el homenaje, sumo nerviosismo a la tropa kirchnerista.
La realidad, es que más allá de que Scioli no logra traspasar el techo del 38 por ciento, se advierte un creciente deterioro de las posibilidades de un triunfo oficialista en la provincia de Buenos Aires, por el pesado lastre que significa el candidato mañosamente elegido (la denuncia de fraude de Felipe Solá sigue vigente al igual que el cauto silencio de Julián Domingez), además de la situación crítica que existe tras los dos mandatos de la gestión sciolista en el territorio bonaerense, y el creciente desencanto que suman sectores claves en el distrito, como el agropecuario y el industrial, que son objeto de una presión fiscal inédita, sin planes de reparación a la vista. No extraña que los referentes sociales hayan comenzado a abrir un espacio de reclamos que puede ahondarse, ante las inciertas perspectivas económicas del gobierno, tanto provincial como nacional, sumergidos en un festival de bonos, que reflejan un creciente déficit de las cuentas públicas y la caída vertiginosa de las reservas.
En tanto, la figura de María Eugenia Vidal crece en forma incesante, alejada de la imagen patética de los «barones» del conurbano bonaerense, que rodean a Scioli y «La Morsa» Anibal en busca de prolongar un esperpento de corrupción, clientelismo y pobreza que es el paisaje cotidiano de la provincia más grande del país. La prolija muchacha oriunda de Castelar, viajera frecuente del Sarmiento, llega sin grandes promesas, dispuesta a iniciar no sólo un cambio generacional, sino a renovar las expectativas de gente hastiada de manejos turbios y negocios inciertos, pero sobre todo ,de encarar cotidianamente una jornada donde la vida vale cada vez menos. Es en Buenos Aires, la provincia donde no hay ballotage, el territorio donde puede definirse la contienda electoral. Y el 30 por ciento de las Paso para María Eugenia Vidal, parece haberse extendido ampliamente para garantizar un renovado aliento en el escenario ciudadano. (www.caraycecaonline.com.ar)