Política

Evita en aquel 17

“Quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme, con este nombre, al servicio integral del pueblo argentino, confundiéndome con esa masa sufriente y sudorosa, que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria” remarcó en una parte de su improvisación. (por Roberto Muñoz)

Buenos Aires, 17 de octubre.(caraycecaonline9  La participación de Eva Duarte, a pesar de que conocía a los dirigentes obreros que visitaban a Perón, por su vinculación a través de la minúscula Secretaría de Trabajo, no tuvo, sin embargo, un protagonismo decisivo como el que se ha imaginado.

Sólo que en sus idas y vueltas en taxi,  un grupo de estudiantes la increpó y golpeó su cara en  Las Heras y Pueyrredón.

Curó entonces las hematomas en la casa de su amiga, la actriz Pierina Dealessi y desde allí trató de hablar por teléfono, infructuosamente, con el coronel aquella mañana del 17, cuando ya estaba en el hospital Militar, traído desde la isla Martín García.

Cerca de la medianoche, Eva escuchó por radio el discurso que Perón dijo desde los balcones de la Casa Rosada.

Una carta del coronel, hallada diez años después, es el testimonio del inevitable destino común que aquel día había parido.

Acompañado por el presidente  Farrell, Perón salió al balcón de la Casa de Gobierno, pero la enorme concurrencia, no lo podía identificar por la difusa iluminación de los reflectores.

Recién cuando tomó el micrófono y dijo:”Trabajadores”, su nombre  vibró como un solo grito en cientos de miles de voces, dando a luz una comunión histórica.

“Quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme, con este nombre, al servicio integral del pueblo argentino, confundiéndome con esa masa sufriente y sudorosa, que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria” remarcó en una parte de su improvisación.

Y sonrió por la demanda de “Mañana es San Perón” que cubría la Plaza de Mayo. “Realicen el paro-respondió- festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien, de trabajo, que son la esperanza de la Patria”. Mientras la muchedumbre insistía :“Mañana es San Perón, que trabaje el patrón”

La desconcentración, con muchos manifestantes portando antorchas, fue pacífica. Pero al pasar frente al diario Crítica, que tenía su redacción en la avenida de Mayo, los silbidos de la gente fueron contestados con balazos. Hubo dos muertos. Comandos civiles habían estado alertas en distintos puntos de la ciudad a la espera de un “desembarco” de marinos y la llegada de tropas de Campo de Mayo. Pero eso no ocurrió y la policía frenó mayores incidentes. Los comandos civiles tuvieron que llevar en silencio las armas a sus casas. La jornada del 18 transcurrió con una población en holganza, sin diarios.  Pero el olvido y  desconcierto cubrían la vieja Argentina. Un agudo Raúl Scalabrini Ortiz describiría: “Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la nación que asomaba».-(www.caraycecaonline.com.ar)