Política

«Yo te daré, Patria hermosa…»

Zamarreando sus blancos pañuelos, recorrían las avenidas empujados por un canto que atronará luego en la Plaza de Mayo: “Yo te daré. / te daré, Patria hermosa/ te daré una cosa/ una cosa que empieza con P: ¡ Peróoon!, según contó el inolvidable escritor Leopoldo Marechal.(por Roberto Muñoz)

Buenos Aires, 17 de octubre.(caraycecaonline) Tenía 33 años , era un militante anarquista y dirigente de la Asociación de Obreros y Empleados del Estado, se llamaba Libertario Ferrari. Sus argumentos a viva  voz en el Congreso Confederal de la CGT del 16 de octubre de 1945, fueron los que  decidieron a una mayoría de la agitada dirigencia,  organizar  un paro general el día 18.     Se mezclaban reivindicaciones con  la libertad del entonces coronel Juan Domingo Perón,  desplazado de la secretaría de Trabajo y preso en la isla Martín García por orden de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, con apoyo de los partidos oposicitores..                              Ferrari fue principal exponente de la razones para impulsar aquel paro general, a pesar que la conducción de su gremio le había dado mandato para votar en contra de cualquier medida movilizadora.

Arturo Jauretche, figura liminar de la intelectualidad que iba a cimentar el nacimiento del movimiento peronista,  en un intermedio, lo había  convencido  a Ferrari de desobedecer el mandato que traía de su gremio.                                                                                             Ambos integraban FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina) fundada por  “yrigoyenistas” que habían roto con el Comité Nacional dominado por el “alvearismo”. En FORJA  también abrevaban Homero Manzi, Raúl Scalabrini Ortiz y Luis Dellepiane, entre muchos otros.

«Tenemos que aprovechar este momento excepcional, favorable para nosotros, pues si no, habremos perdido la lucha por muchos años” enfatizó Ferrari . Había salido al cruce del dirigente ferroviario Telmo Luna, quien había propuesto relegar el paro general por un pedido de audiencia al presidente, el general Edelmiro Farell.

En la madrugada  de aquel día 17 de octubre,  el somnoliento Congreso Confederal finalmente  decidió por 26 votos contra 11  organizar un paro general por 24 horas.  En el texto de la  resolución sindical, sin embargo, no se mencionó a Perón.

Pero a esa misma hora,  los trabajadores de los frigoríficos y de las fábricas que poblaban el sur del conurbano  ya iniciaban su marcha para cruzar los puentes y entrar a la ciudad de Buenos Aires.

Y al promediar la mañana, la muchedumbre sumaba hombres y mujeres de otros sectores populares caminaba desde los cuatro puntos cardinales. Era el levantamiento anónimo, sin planes, que se movía por sentimientos.

Nadie ya los iba a frenar, hasta su bautismo con los pies en la fuente de la Plaza de Mayo. Iban a dar a la historia argentina el día de la Lealtad Popular.

Zamarreando sus blancos pañuelos, recorrían las avenidas empujados por un canto que atronará luego en la Plaza de Mayo: “Yo te daré. / te daré, Patria hermosa/ te daré una cosa/ una cosa que empieza con P: ¡ Peróoon!, según contó el inolvidable escritor Leopoldo Marechal (1900-1970)(www.caraycecaonline.com.ar)