Editoriales

Triste y solitario final

La extensa caravana de camiones de caudales por las calles de Río Gallegos con destino incierto, la sesión apresurada de los diputados para aprobar leyes en beneficio de «La Cámpora» y actos del Gobierno, como si nada hubiera pasado, son las tristes y solitarias imágenes del naufragio kirchnerista. (por Jorge Avila)

Buenos Aires, 28 de noviembre.(caraycecaonline) La derrota kirchnerista anticipada por Caraycecaonline desde el inicio del proceso electoral, deja una estela de reflexiones, que van mas allá del nuevo escenario político donde el próximo gobierno encabezado por Mauricio Macri tendrá que actuar con la misma convicción que demostró para enfrentar un difícil proceso de transición, que se perfila cargado de acechanzas y riesgos. Tiene el mejor respaldo para hacerlo en la voluntad popular para terminar con los pendulares ciclos de euforia y decadencia que han caracterizado a la política nacional desde el regreso de la democracia.

Como nunca antes, un gobierno de coalición entre un nuevo partido y sectores de los movimientos populares mayoritarios argentinos, logró desplazar del poder a un amañado y variopinto conjunto de oportunistas que usurparon las estructuras del Estado para acrecentar fortunas personales, y elaborar desde el cinismo un agresivo relato tendiente a desvirtuar los mejores valores de cada sector de la vida nacional, afectando el trabajo, la producción y la convivencia, al punto de poner en riesgo en mas de una oportunidad, la paz social. El kirchnerismo, no debe ser visto ni analizado como un espacio político, sino como una enfermedad social, que ha afectado durante doce años a los argentinos, y es menester que el nuevo ciclo que se inicia lo advierta de tal modo, para conjurar cualquier posibilidad de recaída en este tipo de experiencias peligrosamente extravagantes.

Los primeros gestos inequívocos tras el triunfo de «Cambiemos» en el balotaje, demuestran las prioridades del «modelo»  prohijado por Néstor y Cristina Kirchner, su prole y los cómplices están dirigidos a dejar no sólo el Banco Central sin reservas, sino a todas las instituciones al borde del colapso, aventurando la posibilidad de un fracaso que podría generar la crisis mas grave de nuestra historia. La extensa caravana de camiones de caudales desplazándose por las calles de Río Gallegos con destino incierto, la sesión apresurada de los diputados para aprobar leyes en beneficio de «La Cámpora» como la expropiación del hotel Bauen, pero básicamente los anuncios y actos del Gobierno, como si nada hubiera pasado, muestran con claridad las tristes y solitarias imágenes finales del  naufragio kirchnerista. Aun en la derrota, prevalecen la avaricia, la soberbia y el grosero abuso de poder. Pretenden construir la fantasía de que la expresión de la soberanía popular expresada en las urnas, es insignificante. No debería sorprender de un régimen tributario del desprecio por la República y basado en la traición a los valores del bien común.

Es ardua la tarea que enfrenta el nuevo Gobierno, y sin duda, estamos en vísperas de un diciembre que prenuncia un verano complicado. Sería bueno que los funcionarios designados comiencen a mostrar los signos de los nuevos aires que la sociedad necesita imperiosamente respirar. Un censo del personal en cada área, como ocurrió cuando Macri asumió su primer mandato en el gobierno porteño, una «Conadep» de la corrupción para condenar a los bandidos y recuperar los activos robados a la ciudadanía, una reorganización al fin, que permita aguardar con esperanza el futuro de una patria renovada.

La economía se irá recomponiendo, hay recursos y posibilidades inmejorables, pero el punto de partida debe ser la Justicia, escatimada al pueblo durante  años y colonizada por aprendices de mafiosos encaramados a lugares de decisión que nunca debieron estar a su alcance.

No es tiempo de revancha, sino de construcción. Que el «horror vacui» no detenga el esfuerzo conjunto para revertir tantos años de mentira, dolor e inequidad.(www.caraycecaonline.com.ar)