Gremiales Fraude en el PAMI

La peor estafa, a los jubilados

El ex titular de PAMI Di Césare

Después de fallecidos se usó el nombre de esos afiliados para nuevas y más costosas recetas, que desde 2013, sumaron ya 1.500 millones de pesos. equivalentes a unas 350.000 jubilaciones mínimas. (por Ricardo Kirchbaum para Clarín)

Buenos Aires, 5 de febrero.(caraycecaonline) La estafa con la plata de los jubilados es una estafa con plata pero más es con la vida. Días atrás algunas farmacias negaron la venta de remedios a afiliados del PAMI porque esa obra social obligatoria no cumplía sus obligaciones ni con los jubilados ni con las farmacias. Adeudaba 1.800 millones. Esa es una cifra que no mide la salud de los jubilados. No era suficiente vergüenza. Por esas horas el médico Carlos Regazzoni, que ahora dirige el Instituto de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, que todo el mundo conoce como PAMI, calculó una deuda del orden de los 5.000 millones y reveló que a “muchos prestadores se les deben seis o siete meses de servicios”. Pero surgió una noticia peor.

Hasta después de muertos se ha seguido usando a los jubilados para estafar a otros jubilados, según se explicó. El método habría sido el siguiente: después de fallecidos se usó el nombre de esos afiliados para nuevas y más costosas recetas, una maniobra macabra que se ha estimado en 500 millones anuales. Pero, iniciada al menos en 2013 se trata de 1.500 millones, equivalentes a unas 350.000 jubilaciones mínimas.

De nuevo las cifras de esos años de estafa, por la inflación muy difíciles de medir con precisión, dicen mucho menos que lo que significan. Califican a la sociedad que las padece y soporta y a la política que lo permite. No han sido unos pocos afiliados los usados para esos robos: son 7.500 según la denuncia de Regazzoni y es otra cifra que asombra y es de escalofrío.

También lo es que en el PAMI se registre desde hace demasiado tiempo una corrupción multimillonaria e impune con los tres poderes de los gobiernos desentendiéndose de ella como si se tratara de estafas menores, cuando es una de las más repugnantes.

Con acierto y también con profusión de relato, el kirchnerismo extendió el beneficio jubilatorio tras la estatización de las AFJP. Pero en ese relato para captar votos, nunca se incluyó que el dinero para esa ampliación sale de los propios jubilados que por cientos de miles litigan por el monto para el que aportaron sin tiempo que les sobre en los lentos tribunales.

La ANSeS, que no es el PAMI, tampoco tiene de qué jactarse. La ANSeS ha funcionado como prestamista del Gobierno con tasas blandas y más del 60 % de sus fondos son simplemente papeles oficiales. Y además destinó millones a propaganda kirchnerista. Al revés, otros países supieron aprovechar la vacas gordas del petróleo o de materias primas para derivar de ahí dinero para sus sistemas jubilatorios y asegurar de ese modo su sustentabilidad y con ella la dignidad de los beneficios.(www.caraycecaonline.com.ar)