Política Lucha contra la corrupción

Lula, Dilma y el Mani Pulite a la brasileña

“Ningún país del mundo detuvo tanta gente del poder económico y político por vía judicial como Brasil, salvo el proceso Manos Limpias (Mani Pulite), en Italia, que expidió tres mil órdenes de detención y encarceló a más de dos mil personas del poder”, recuerda el jurista Luis Flavio Gomes. (La columna de jorge Lanata)

Buenos Aires, 26 de marzo.(caraycecaonline) “El color blanco y el color negro se mezclan. Se mezclan en el mestizo, y de esa mezcla nació Brasil. La verdad y la mentira también son opuestos, son distintos, pero no se mezclan. No pueden mezclarse, una de las dos tiene que prevalecer”, dijo, el lunes por la noche, James Lobo Lisboa, rematador de arte, en su “leilao”(subasta) de Cerqueira César, uno de los barrios más exclusivos de San Pablo. Cuando la política llega a convivir con los cuadros de Portinari, Burle Marx y Mira Schendel, cuando la mierda de la política se hace lugar a los empujones entre la belleza, significa que algo está pasando en ese sitio.

A pocas cuadras pero en otro mundo, del otro lado de la avenida Paulista, pequeños racimos de gente cantan y gritan en las esquinas. Tienen muñecos, silbatos, banderas brasileñas sobre los hombros y están allí desde hace dos o tres días; quedaron a la deriva por decisión propia, en la calle, en el medio de una protesta que no cesa.

A mitad de la semana se conoció otra lista: parte de los acusadores fueron tan sobornados como los acusados.Como en una película italiana en la que se hablaba de la mafia “son todos primos”. Si bien es cierto que en el último siglo la política de Brasil se ha absuelto a sí misma, hay en este viento algo distinto. Lula y Dilma Rousseff lo llaman golpe, pero de ningún modo es eso si el futuro sigue los acontecimientos anunciados; los menos tremendistas –el politólogo americano Christopher Garman, por ejemplo– sostienen que son “dolores de crecimiento en una democracia joven”. Citado por Joao Gabriel de Lima en su editorial de la revista Epoca analiza: que un presidente sufra un proceso de impeachment es parte de la democracia. Que la Policía investigue al Ejecutivo o al Legislativo es parte de la democracia. Que los opositores ganen la calle para protestar es parte de la democracia. También lo es que la prensa desempeñe un rol áspero y decisivo.

“Ningún país del mundo detuvo tanta gente del poder económico y político por vía judicial como Brasil, salvo el proceso Manos Limpias (Mani Pulite), en Italia, que expidió tres mil órdenes de detención y encarceló a más de dos mil personas del poder”, recuerda el jurista Luis Flavio Gomes. La mención al “Mani Pulite” es, en Brasil, una especie de recuerdo del futuro. ¿Y si la historia se repite? La repercusión en Italia fue tal que dicen que “mató” a la Primera República. De hecho, hubo partidos enteros que desaparecieron: la Democracia Cristiana –que gobernó Italia desde fines de los cuarenta hasta los noventa–, tuvo que disolverse, también el Socialismo (su líder Bettino Craxi se exilió en Tunez) y desaparecieron los partidos Liberal, Socialdemocrata (PSDI) y Republicano.

“Cada vez que se mencionan pruebas avasalladoras contra Lula los petistas (del Partido de los Trabajadores) dicen ‘el PSDB también roba’. Se intenta transformar todo en una cuestión ideológica, y es todo un caso policial”, le dijo a la revista Veja José Padilha, director de la premiada película Tropa de Elite y de la reciente Narcos, en Netflix. Las mismas películas que se filman en los mismos países: dije lo mismo el pasado domingo por la noche, hablando de la ruta del dinero K. Finalmente el disfraz de hombre nuevo, la patria latinoamericana y la revolución tardía terminan en una habitación en la que cuatro tipos arremangados cuentan fajos de billetes. “Ahora dicen que Dilma ‘no robó como persona física’”, agrega Padilha. “Aunque es evidente que su campaña fue financiada por un propinoducto”.

El destino de Brasil se dio vuelta como un cubilete el miércoles 16 de marzo entre las 13:32 y las 16:21, en vísperas del segundo aniversario del Lava Jato (“lavado a presión”, una investigación de lavado de dinero iniciada por la Policía Federal que comenzó en lavaderos automáticos y estaciones de servicio el 17 de marzo de 2014 y terminó en Petrobras, el Congreso y el Ejecutivo). A las 13:32 Lula estaba en el aeropuerto de Brasilia camino a San Pablo y sonó su celular. Era Dilma diciéndole que enviaba a un tercero con su “termo de posse” –el documento que afirmaba que había sido nombrado como Jefe de Gabinete– y que podía usarlo en caso de que quisieran detenerlo. A las 16:21 el juez Sergio Moro dio a conocer la conversación. Hoy cada brasileño la recuerda, palabra por palabra. “La verdad es una venda que, cuando se corre de los ojos, nunca puede volver al lugar en el que estaba”, decía Sartre. Tres millones de personas protestaron en la calle después de escuchar la conversación.

Llegué a San Pablo el lunes, luego de escuchar a Tortuga Casanello afirmando “Cristina no tiene nada que ver con la ruta del dinero”. Después el viento me pegó en la cara. Volvíamos al aeropuerto de Guarulhos cuando Marcio, el chofer, me contaba la quinta genialidad de su hijito de cuatro años. Después hablamos de política. Marcio apoyaba al PT (Partido de los Trabajadores), era evidente por sus comentarios. Y hablaba con una mezcla de confusión y dolor.

–¿Y vos qué decís, que Lula robo?

Tardo un segundo en contestar

–Sí, dijo.

Y no volvió a hablar por el resto del viaje.(www.caraycecaonline.com.ar)