Justicia

Un agujero negro en las cuentas de la ex presidenta

Sus empresas no presentan balances contables y tienen domicilio «truchos». Desde el 2009 al 2013, varias empresas del reo Báez, y de López, que en pocos días más estrenará su papel de imputado en juzgados federales, le generaron dividendos a Los Sauces S.A. por más de veinte millones de pesos.

Buenos Aires, 7 de mayo.(caraycecaonline) Lázaro Báez pasará este domingo encerrado en la cárcel de Ezeiza. Está en esa prisión hace treinta y tres días. Es dueño de estancias patagónicas que se extienden hasta  el horizonte, y más allá. Pero ahora duerme en una celda de siete metros por cinco. Está acusado de lavar dinero. Sus socios comerciales más influyentes, quienes le hicieron ganar millones, y a quiénes él les hizo ganar también mucha plata, están libres. Una de ellos, sin embargo, quedó imputada en la misma causa por la que Báez está preso, el expediente conocido como “La Ruta del Dinero K”. Es Cristina Elisabet Fernández, madre y también socia del diputado nacional Máximo Carlos Kirchner. Sus finanzas, simbióticas a las de “Negro”, como apodan los K a Báez, están también bajo sospecha en ese caso.

El patrimonio declarado de los Kirchner, que aumentó solo durante su Presidencia más del mil por ciento, es imposible de cotejar con documentos oficiales fehacientes. Ocurre que sus principales empresas, Los Sauces S.A. y Hotesur S.A, siguen un mismo patrón. Fueron manejadas mediante un sistema de total caos y descontrol normativo.

Acaso ese plan no fue producto del azar. O de la falta de profesionalismo.

Hasta el 2015, ninguna había balances contables ante los organismos públicos. Tampoco habían renovados sus autoridades.

Las dos firmas estuvieron inscriptas en sedes “truchas”. Es decir: no cumplieron con las normas que regulan a las sociedades comerciales. Las coincidencias en esas tramas societarias son en espejo. Los incumplimientos normativos son similares. Pero sobre todo son los dos mismos “clientes” los que más dinero les hicieron ganar a los Kirchner en estas compañías.

Uno es el constructor de obra pública Lázaro Báez, hoy preso por lavado de dinero.

El otro es Cristóbal López, experto en ganar licencias en mercados regulados por la administración K, y en ser beneficiado por perdones impositivos de la misma gestión.

La firma Hotesur S.A es dueña del hotel más grande de la familia K, el Alto Calafate. Durante cuatro años lo alquiló una empresa de Báez, que pagó solo por la renta de ese hotel un precio exorbitante para el mercado turístico de Santa Cruz: alrededor de 4,5 millones de pesos por año.

El generoso Lázaro también administró a un precio muy elevado otros hoteles de la cadena de los Kirchner. Eran emprendimientos a los que sus constructoras les alquilaba habitaciones que nadie finalmente usó. El caso está siendo investigado por un nuevo juez, Julián Ercolini.

Pero la causa que ahora más preocupa a los Kirchner es que indaga sobre los negocios de la inmobiliaria K, Los Sauces S.A.

Ese expediente nació tras una denuncia penal formulada por la diputada Margarita Stolbizer (GEN), y por su abogada, Silvina Martínez.

En un escrito, le pidieron a la Justicia que determine si la familia K usó a Los Sauces S.A. para enriquecerse de modo ilícito, entre otros posibles delitos.

Desde el 2009 al 2013, varias empresas del reo Báez, y de López, que en pocos días más estrenará su papel de imputado en juzgados federales, le generaron dividendos a Los Sauces S.A. por más de veinte millones de pesos.

La Ley de Ética estipula que la ex presidenta, como ningún funcionario público, puede favorecer económicamente a contratistas del Estado.

¿Cuáles son las verdaderas ganancias que recibieron la ex presidenta y sus hijos de Los Sauces?

Aun no se pueden conocer con exactitud porque la sociedad no presentó balances hasta 2015 a pesar de que Báez y López le hicieron ganar millones desde el 2008.

Los Sauces y Hotesur tienen un domilicio fiscal “trucho”. Es Alcorta 76, Río Gallegos. Allí funcionaba el estudio del contador Víctor Manzanares, administrador del patrimonio de la familia K. Pero su estudio se mudó.

A la AFIP no le faltan motivos para notificar Los Sauces S.A.

La empresa se singulariza, entre otras cosas, por contar con un único empleado. Si se tiene en cuenta a quiénes les alquiló Los Sauces sus múltiples inmuebles, ubicados en geografías distantes por varios miles de kilómetros, se trata de un laborioso jubilado. Pero evitó pagar los impuestos.