Política Elecciones en Francia

Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, hombre de la Banca Rothschild

Emmanuel Macron levanta sus brazos. Sus seguidores lo ovacionan. Arrasó en el balotaje. AFP

En un momento en que las élites políticas están fuertemente cuestionadas, esta fue su mejor carta para llegar, con solo 39 años, a la presidencia de la República francesa. Lo respaldo el 65,1% de los votantes en segunda vuelta.

París, 7 de mayo.(caraycecaonline)Emmanuel Macron violó las sagradas leyes pueblerinas de Amiens, en el norte de Francia, al enamorarse de su profesora de teatro y prometerle, a los 15 años, que volvería del destierro en París que sus padres  le imponíasn, para casarse.  El candidato presidencial de En Marcha , cumplió.

Jamás ningún candidato presidencial francés había podido construir su poder tan rápido, tan fuerte, de manera más desideologizada y con un discurso  optimista  en medio de un pesimismo social.  En un momento en que las élites políticas están fuertemente cuestionadas, esta fue su mejor carta para llegar, con solo 39 años, a la presidencia de la República francesa.

Macron nació a la vida política de la mano de Michel Rocard, primer ministro del gobierno de Francoise Miterrand e integró el prestigioso Cuerpo de Inspectores de Finanzas. Luego fue ministro de Hollande y de Sarkozy. Pero desde entonces prefirió pasar a ser  gerente de negocios en la banca Rothschild, donde construye su fortuna.

En el país que inventó la izquierda y la derecha en la ideología, el candidato presidencial de En Marcha, no es “de centro, de izquierda ni de derecha”. Se regocija en describir por qué. Él y su flamante movimiento no van a ser atrapados por ideologías del siglo XX cuando existe un desafío del siglo XXI.

Macron será “el armonizador” de una Francia nueva, desbloqueada de los trampas que hoy la condenan a un 10% de desocupados. Una república “unida, reconciliada” para que los suburbios y su población de origen inmigrante no sientan que su desclasamiento y su religión musulmana los ha puesto al borde de la guerra civil, con una laicidad stque exige respetar las leyes de la república para que todas las religiones tengan lugar, sin crispar, sin falsas asociaciones , en plena guerra contra el terrorismo. Un “pacificador que protege ”, pro europeo, pro globalización humanizada, en una Francia crispada, dividida, cosas que quiso aprovechar la ultraderechista Marine Le Pen, que quería separar a Francia de Europa y el mundo. Que reformar a Europa para que siga siendo la Unión Europea.

En el año 2014, Emmanuel Macron solo era conocido por los periodistas bien informados , que accedían a sus inteligentes briefings como secretario general del Palacio del Eliseo. Precisos, divertidos, rigurosos, y a veces, chismosos. Era el favorito de los periodistas de The Economist y de los diplomáticos de las grandes potencias. Bilingüe, cultivado y accesible. Había llegado a las cercanías del presidente François Hollande de la mano de Jacques Attalie, un pensador francés que asesoró tanto a François Mitterrand como a Nicolás Sarkozy.

Deslumbrado, este apasionado de la historia y la política que es el presidente Hollande, lo designó ministro de Economía para reemplazar al ultra proteccionista Arnaud Montebourg. El único que advirtió que sería un adversario presidencial fue el primer ministro Manuel Valls, que lo combatió desde el primer día y hoy lo corteja. Hollande, como Maquiavelo, disfrutaba de la pica entre los jóvenes de su gabinete. Hasta que Macron se fue para fundar su movimiento. No coincidía con su jefe político ni con los métodos “politiqueros» de los socialistas , cuando él buscaba reformar el país . “La Ley Macron” llevaba su nombre . “Me traicionó con método” dijo Hollande, que ahora llamó a votarlo. Desde el poder, Macron aprendió que se podría construir algo mejor, positivo.

Un disidente del establishment. Es una buena definición para un joven de 39 años que estudio filosofía, fue a la Escuela Nacional de Administración, es politólogo y economista. Su éxito en su nuevo movimiento es porque no fue visto como parte de esa elite, que sus adversarios políticos quieren endosarle. Un moderado en una batalla francesa de extremos, liderados por la Francia Insumisa, el “pueblo” de Jean Luc Mélenchon, y la ultraderecha social engañosa de “los patriotas” de Marine Le Pen y el Frente Nacional.

“¿Para ser conmovido por el discurso de François Mitterrand sobre Europa, unas semanas antes de su muerte, usted debe ser de izquierda? ¿Para sentir orgullo durante el discurso de Jacques Chirac en el Velódromo de Invierno, usted necesita ser de la derecha?. No. Usted necesita ser francés” se respondió Emmanuel Macron en un discurso de campaña en Lyon.

El candidato Macron es un producto del alumno Macron. El que se preguntaba sobre todo y al terminar la clase interrogaba a sus profesores y al director del colegio en mano a mano. Eso es lo que le gusta hacer hoy con los que no piensan como él. Con los delegados de la CGT, por ejemplo, en la gran vidriería de Albi : “No estoy de acuerdo pero quiero escucharlo. Vamos a encontrar coincidencias. Aunque eso no signifique que vaya a cambiar mi programa para que usted me vote. El domingo no se elige a la CGT”. Macron puro. Un No a la demagogia pública.

El ex ministro de economía tiene ojos celestes profundos, que miran directamente a los otros. Con ellos consigue conectar, escuchar y que lo escuchen. ”Un Buen Día para cada uno, un gesto, una palabra. Esta es la marca registrada de su campaña. Un camaleón, que se adapta a todos y a todo”, admiten los que lo acompañaron todos los días.

Emmanuel Macron, el perfil del nuevo presidente francés
Emmanuel Macron besa a su esposa, Brigitte Trogneux. AFP

Entró a la política por Michel Rocard, el primer ministro de Mitterrand. Sería fundamental para su carrera. Pasó a ser parte del prestigioso cuerpo de inspectores de finanzas, como el presidente Hollande. Luego, en el 2007, trabajó en la Comisión de Crecimiento de Nicolás Sarkozy. Macron es entonces un funcionario público francés. Un Enarca. Luego abandona todo para ser gerente de negocios en la banca Rothschild, donde construye su fortuna.

No hay un caso similar en la historia política francesa. Nadie lo vio venir. A excepciòn de los banqueros màs poderosos del mundo. (www.caraycecaonline.com.ar)