Editoriales Panorama político

Hoguera de vanidades

El histórico abrazo Perón-Balbín de unión nacional

Crece la necesidad del  cambio cultural, que reivindique la honestidad intelectual, la honra cívica, la solidaridad civil y, sobre todo, la generosidad humanitaria entre el pueblo argentino. (Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 1 de julio.(caraycecaonline) El desfile de millonarios futbolistas, junto a sinuosas parejas, que precedió la fiesta de casamiento del primer ídolo de nuestro deporte nacional, parece esconder una metáfora sobre el inexorable destino de la clase política que en similares términos visualiza su proyección institucional. A Lionel  Messi le tocó en suerte ser protagonista de una era futbolística donde desde los videogames hasta las conexiones satelitales lo ubicaron en la cima del firmamento del último gran negocio mundial del espectáculo masivo. Más allá de la corrupción y los manejos turbios de la FIFA y la AFA ,  que amparado por los gobiernos,  busca expandirse a los mercados orientales . En una ciudad rendida a los nacos, como Rosario, con más guardias de seguridad que invitados,  Messi desposó a la bella Antonela. Mientras en En tanto una niña de 5 años moría tras agonizar varios días, baleada en una batalla de bandas narcos. Doloroso tributo a esta hoguera de vanidades que parece escencia de la vida argentina. Cobra renovada vigencia el viejo ¿ chiste ? que dice, “el negocio con un argentino es compralo por lo que vale, y venderlo por lo que él cree que vale”.

Pruedente, el líder del silencio seleccionado evitó compartir con los políticos en campaña las primeras planas y pantallas de los medios de comunicación que no obstante le rinden pleitesía mas allá de su condena por evasión impositiva en España, y las sospechas de lavado de dinero de las fundaciones vinculadas a su imagen pública. Pero, ¡ que coincidencia !, diria uno de Les Luthiers. Casi un paradigma de nuestra devaluada clase dirigente, ahora embarrada en una campaña electoral para las primarias de Agosto, iniciada como una suerte de rito macabro de constantes agresiones, descalificaciones y la fallida repetición de los sospechosos de siempre. El partido, por ahora, parece jugarse en la cancha peronista donde la triple oferta comienza a mostrar un juego coordinado de simplificaciones. El estirado Florencio le apunta a Cristina por el desastre que dejó tras el paso por el Gobierno, del que él también formó parte. Randazzo juega sus fichas a ser una tercera opción, desplazando a Sergio Galmarini de Massa, que sigue despotricando contra la corrupción kirchnerista, pero demora en el Congreso  la sanción de los poroyectos de extinción de dominio y de derogación de fueros para no amparar a autores de cohechos, o acusados de enriquecimiento ilícito entre otras. Pero Margarita Stolbizer  no se pone colorada.

Los hechos significativos de la primera semana de campaña tras el cierre de listas, vinieron del oficialismo. Fueron los legisladores de Cambiemos, quienes apuraron la sanción de la Ley de Responsabilidad Penal Empresaria y también, después de algún zamarreo, se aplicó el protocolo antipiquetes en las calles porteñas, que habían regresado a una añorada normalidad tras el vale todo de tantos años. También la actualización del monto del Salario Mínimo, Vital y Móvil, producto de la decisión del Estado, ante la casi indiferencia de sindicalistas y empresarios, más preocupados por sus mutuos beneficios a pesar queen la desigualdad es el eje de todos los litigios. Todo esto, en un contexto donde los números de la economía comenzaron a dar los primeros indicios favorables al gobierno, aunque todo indica que habrá que profundizar políticas para reactivar el consumo y diversificar la producción.

Mientras las nuevas “figuras” que asoman en el horizonte electoral revelan el grado de decadencia de las propuestas, crece la necesidad del  cambio cultural, que reivindique la honestidad intelectual, la honra cívica, la solidaridad civil y, sobre todo, la generosidad humanitaria entre el pueblo argentino. Ante un nuevo aniversario de su fallecimiento, cabe recordar entonces, al mayor líder político de la segunda mitad del siglo XX, Juan Domingo Perón, quien decía: “Para un argentino, no debe haber nadie más importante que otro argentino”.(www.caraycecaonline.com.ar)