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Fervores patrios

Congreso de Tucumán

Por encima de las ramplonerias de una clase dirigente agotada, que discute fueros y canonjías, asoman las nuevas generaciones, dispuestas a recomenzar la lucha por un país libre y soberano, pero también justo y digno para construir un horizonte de progreso social(Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 8 de julio.(caraycecaonline) El festejo por nuestra Independencia en 1816, es oportuno para reflexionar, ante los vientos huracanados de la campaña electoral . El afianzamiento de valores esenciales para la convivencia repúblicana y democrática, sigue tan vigente como aquel 9 de Julio en  Tucumán, cuando nació nuestra Nación.

No sólo es la tierra natal o adoptiva, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Es también el legado de las generaciones que soñaron con un destino de progreso y grandeza de nuestro  país, por el que dieron  su esfuerzo y hasta la vida. “La patria es el sentimiento de libertad, capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”, afirmaba Manuel Belgrano.

Hoy  a  201 años   recordemos que aquel  9 de julio de 1816,   incluyó una guerra civil, para llegar a ser  una nación. Ese día, en la casa de Francisca Bazán de Laguna, el secretario de aquel histórico Congreso , Juan José Paso, les preguntó a los congresistas si querían que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli. Los 29 diputados aprobaron por aclamación y luego, de a uno, expresaron su voto afirmativo. Y  firmaron el Acta de la Independencia.

El 25 de Mayo y el 9 de Julio son las celebraciones más importantes de nuestro país. La primera porque fue el primer grito patriota contra  el yugo español y la segunda, porque nos se  emancipamos, a sabiendas de que no sería fácil derrotar y expulsar al invasor de nuestra tierra.

Desde 1991, por decreto presidencial San Miguel de Tucumán se convierte todos los 9 de julio en la capital de la Argentina.

Ser patriota no significa sólo defender nuestra tierra del invasor, sino también esforzarse por ser buen estudiante, por ser un trabajador eficiente, por desempeñar cualquier profesión u oficio que se elija con vocación de servicio, por honrar los cargos públicos con capacidad y decencia. Se ejerce el patriotismo con solidaridad, cuando dejamos de criticar en los demás aquello que no hacemos  y cuando actuamos, involucrándonos en algún proyecto social. “La patria necesita sacrificios. Es altar y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella”, afirmaba José Martí.

Por encima de las ramplonerias de una clase dirigente agotada, que discute fueros y canonjías, asoman las nuevas generaciones, dispuestas a recomenzar la lucha por un país libre y soberano, pero también justo y digno para construir un horizonte de progreso social. Es oportuno recordarlo en vísperas de un pronunciamiento en la urnas que  puede ser definitorio para consolidar este nuevo tiempo que comenzamos a vivir.(www.caraycecaonline.com.ar)