Editoriales Panorama Político

Campaña tóxica

La ex preidenta y el "cajero" Julio De Vido

En el pasado, sectores importantes de la sociedad utilizaban la de la corrupción en la democracia para justificar golpes de Estado que, lejos de eliminar la corrupción, la tapaban. Hoy el pueblo argentino está preparado para la democracia, no sólo para defenderla, que suele ser lo más fácil, sino también para usarla, que es lo más difícil y provechoso.(por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires 5 de agosto.(caraycecaonline) Mientras la marcha proselitista por las PASO del próximo domingo 13 se intensifica, el rechazo a la expulsión de Julio De Vido del Congreso de la Nación  marcó un punto de inflexión en la campaña tóxica de las primarias . La votación  favorable a la continuidad del ex ministro kirchnerista que mas causas judiciales acumula en su haber, cuyo cuñado esta prófugo desde hace diez meses, y su esposa inhabilitada para ejercer cargos públicos,  sin duda, es una divisoria de aguas. Para el oficialismo, ha quedado en claro quienes están del lado de los corruptos. Pero también su debilidad legislativa. Y la indiferencia de amplios sectores de la sociedad ante la cuestión, revela la peligrosa contaminación originada en diferentes etapas históricas,  que alcanzó con el kirchnerismo un perfeccionamiento sistémico inédito. Queda ahora la instancia del Poder Judicial para resolver, con nuevas pruebas aportadas durante la última semana por entes internacionales, la situación del arquitecto del plan de saqueo de las arcas públicas, que culminó con su secretario José López arrojando bolsas con millones de dólares, tras los muros de un convento. Esa, y no otra, es la imagen que prevalece en la memoria colectiva, en plena campaña electoral.

El problema de la corrupción en la Argentina y el mundo, no es el hecho de la corrupción en sí, sino cómo reaccionan frente a ella la sociedad y la clase política.

En el siglo XX y el comienzo del actual, durante muchas décadas la sociedad argentina y su clase política reaccionaron mal ante la corrupción. Algunos la ignoraron. Otros utilizaban su existencia para difamar a la democracia y justificar los golpes de Estado. Y no han faltado los cínicos que creen que para tener una economía fuerte hay que ser tolerante con la corrupción porque es una manera de acumular capital.

Todas estas actitudes son perversas y se han encontrado tanto en la derecha como en la izquierda.  Siempre se quiere reinventar el Estado, el país y la sociedad: empezar de nuevo para crear una Argentina fuerte e incorrupta alrededor de las ficciones orientadoras.

El filósofo de la ciencia Otto Neurath, uno de los fundadores del Círculo de Viena, compara el progreso en la actividad científica con la tarea de un navegante en alta mar que repara su buque cambiando las tablas en su casco una por una. El navegante no puede ignorar ni justificar los defectos. Tampoco deja de navegar para dirigirse a un dique seco a efectuar sus reparaciones.

Esta imagen de Neurath, que, según W. V. Quine ( Naturalización de la epistemología ), sirve para describir la ciencia “como una institución o un proceso en el mundo”, también sirve para comprender la democracia como un proceso en el mundo.

En la democracia, la comunidad repara el buque en alta mar, reemplazando las partes podridas del casco sin ir al dique seco de una dictadura o autocracia. Tampoco ignora los defectos ni actúa como si no existieran, porque de esa manera el buque se hundiría sin más remedio. En esta empresa continua de reparar la nave en alta mar, se necesita la colaboración solidaria de tripulantes y pasajeros.

Las grandes naciones democráticas son las que reparan sus defectos navegando en alta mar sin tener que repensarse en cada crisis.

Estos hechos no demuestran que las democracias americanas son debiles o corruptas; al contrario, demuestran que son fuertes, sanas y ante todo funcionan como instrumento de lucha contra el delito de abuso de poder y enriquecimiento ilicito. La corrupción forma parte de la condición humana; por eso en gobiernos democráticos se ve más corrupción que en las dictaduras: la democracia, por su propia naturaleza, es más transparente que la dictadura y exhibe mejor la naturaleza de los hombres.

En el pasado, la transparencia  jugaba en contra de la democracia. Sectores importantes de la sociedad utilizaban la visibilidad de la corrupción en la democracia para justificar golpes de Estado que, lejos de eliminar la corrupción, la tapaban. Hoy las cosas son diferentes. El pueblo argentino está preparado para la democracia, no sólo para defenderla, que suele ser lo más fácil, sino también para usarla, que es lo más difícil y provechoso.(www.caraycecaonline.com.ar)