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Oferta de campaña

Una Critina algo deseperada

El comienzo de la campaña oficial para las elecciones  del 22 de octubre, fue esta entrevista  con  Luis Novaresio preñada  de cinismo,  mentiras y hasta falsos sollozos,signos de cierta desesperación  por evitar una derrota que, a estas alturas, parece inevitable. (por Jorge Augusto Avila)

 Buenos Aires, 16 de setiembre.(caraycecaonline) La escena, en una farmacia de barrio. Puede ser Santa Rita, Monte Castro. Señora discute con su hija de mediana edad. “Para que miras esas cosas en la tele si sabés, que te va a hacer mal”. “No, no puede ser, otra vez, no”  insiste la mujer  y pide le tomen  la presión. Todos cedemos nuestro turno. Tenso silencio en la espera, y cuando sale, nuevamente  la hija le dice: “! Mas de veinte !. Te das cuenta. Ahora mismo vamos al médico., Pero  la madre  repite: “! No, otra vez no !”. ¿ Qué veía  ? le pregunté. consulté. ” Miró la nota de Cristina !”, respondió con fafastidio la hija y  cerraba de un portazo la salida. Así,  la ex presidenta y candidata menguante, piensa repetir la experiencia para seguir mintiendo impunemente ante periodistas amables seleccionados por el ecuatoriano Vinicio Alvarado, su asesor estrella. Sin duda, el comienzo de la campaña oficial para las elecciones  del 22 de octubre, fue esta entrevista  con  Luis Novaresio preñada  de cinismo,  mentiras y hasta falsos sollozos,signos de cierta desesperación  por evitar una derrota que, a estas alturas, parece inevitable. Aislada y con los restantes candidatos del peronismo en contra, los  intendentes bonaerenses  empiezan a despegarse para preservar el poder territorial. Suma  módicos actos “choripaneros” y ahora con su condición de  mala actriz  y una hipocresía sobreactuada genera reacciones como las que relatamos al comienzo de esta nota- Un debate con el candidato de Cambiemos, Esteban Bullrich, no parece su mejor recurso. El ex ministro de Educación  casi sin desgaste a una instancia clave, y la ex “reina Cristina” mantiene el 65 por ciento del rechazo absoluto de los votantes bonaerense, según afirman   Jorge Giacobbe, “Poliarquia” y otros encuestadoras. Los analistas de opinión pública observan de acuerdo a las últimas mediciones, que los márgenes para Cambiemos en territorio bonaerense crecen hasta el 39, 5 por ciento, mientras el cristinismo se estancó en el 34 de las PASO, y con tendencia a la baja, por todo lo dicho . No recibirá más votos peronistas, y nadie ve a Verónica Magario, ni a Jorge Ferraresi y compañía con intenciones de inmolarse por la causa. Su silencio   inquieta a la candidata . La “operación tv” puede ser un búmeran, y el “operativo Maldonado” tiende a diluirse ante los avances de la investigación. Hay que agregar los progresos en el caso Nisman, que pueden comprometerla junto a encumbrados  ex funcionarios kirchneristas e integrantes del Poder Judicial. Los resultados de las nuevas pericias confirman un modus operandi compatible con el homicidio del fiscal que denunció el encubrimiento por el caso AMIA. Y no estaría demás reabrir algunas causas pendientes de muertes dudosas durante la “década ganada”, como el periodista Juan Castro, de marzo de 2004, Horacio Quiroga, ejecutivo de las empresas de Lázaro Báez en mayo del año pasado, y más recientemente el financista Aldo Ducler, en junio último, en vísperas de dar testimonio en causas vinculadas al latrocinio kirchnerista. Eso explica quizá el silencio de “omerta” de varios reclusos como César Milani, Ricardo Jaime, y la “mano derecha” de Julio De Vido, José López, el hombre que “mas odia” egún confesó Cristina Kirchner.
 
Sin apresuramientos, pero con certeza, la consolidación del proyecto macrista pone nuevamente a la coalición gobernante ante un escenario de definiciones. Puede continuar con la deriva de un conservadurismo popular gradualista, pero de ese modo desperdiciará una oportunidad histórica para avanzar con las reformas estructurales que el país reclama en busca de mayor equidad, justicia y progreso. En estos meses, y tras las elecciones, se jugará un destino de grandeza o sumisión.
 
 Karl Popper, en La sociedad abierta y sus enemigos (1945), hablaba de dos tipos de espíritu: el abierto y liberal, que acepta el cambio, la diversidad y la incertidumbre, y el cerrado y conservador que busca el inmovilismo y la uniformidad. El segundo clivaje que se abre en la política occidental tanto de izquierda como de derecha,  es la divisoria.
 
Por un lado están los que frente al cambio y la incertidumbre defienden el retorno a las fronteras del viejo estado-nación, a modelos antiguos, rechazan la inmigración o el conocimiento científico. En el otro extremo están los que piensan que volver al pasado no puede ser una respuesta a los retos del futuro, defienden los valores cosmopolitas y creen en las sociedades plurales e inclusivas.
 
En el corazón de la idea de la sociedad abierta está la idea de respeto, central en la tradición liberal. En cualquier sociedad, pero mucho más ahora, la diversidad es infinita. Todos tenemos identidades (género, raza, nación, religión) distintas y ellas están asociadas a una multiplicidad inacabable de intereses. Estos intereses entran a menudo en conflicto. La Ley existe para ordenar ese conflicto, hacernos a todos iguales y garantizar que no existen privilegios ni imposiciones de unos sobre otros. Por supuesto, el terrorismo es la mayor amenaza a la sociedad abierta. Para que se pueda disfrutar la libertad, la seguridad es imprescindible.
 
El liberalismo progresista, que anida en el seno de la coalición gobernante, debe vencer la rigidez ideológica injustificada a favor de un mayor pragmatismo, para evitar una nueva frustración y corregir los desequilibrios actuales del país.(www.caraycecaonlin.com.ar)r