Corrupcion K Entrevista con el ex jefe de la Aduana

«Muchos mafiosos esperaron y prendieron velas para que me muriera» dijo Gómez Centurión

Juan José Gómez Centurión, durante su entrevista con Clarín (Andrés DElía)

En su primera nota tras su regreso a la gestión, el ahora vicepresidente del Banco Nación recuerda que estuvo «11 días en coma», pero confiesa: «No vi ningún túnel ni ninguna luz».

Buenos Aires 20 noviembre. (caraycecaonline)Hasta el día que entró al sanatorio la Trinidad de San Isidro por una apendicitis, Juan José Gómez Centurión se jactaba de no haber tenido que someterse a ninguna operación. El militar retirado, ex combatiente en la guerra de Malvinas, cuenta que llegó convencido de que unas horas más tarde iba a estar de vuelta en su despacho en la Aduana. Ignoraba que, por un cuadro de peritonitis agravada por una infección intestinal, iba a festejar su cumpleaños número 59 internado y que recién dos meses después, tras una larga recuperación y seis intervenciones quirúrgicas en el medio, recibiría el alta médica. “Me salvó la tenacidad de mi cirujano”, confiesa ahora , en la primera entrevista que brinda tras aquel episodio y en su condición de flamante vicepresidente del Banco Nación.

-¿Estuvo en peligro su vida?

-Sí, estuve 11 días en coma y hubo un momento donde el diagnóstico era reservado. Me salvó la tenacidad de mi cirujano que fue capaz de operarme y “abrirme” seis veces para terminar de limpiar la infección que se me había generado. Cuando me preguntan si sentí dolor, yo digo que mientras estuve internado, muy poco; porque casi no me acuerdo de nada. Sólo sé que estuve dos meses ‘dormido’ y que no vi ningún túnel ni ninguna luz (sonríe) como dicen que hay.

Juan José Gómez Centurión: "Muchos mafiosos esperaron y prendieron velas para que me muriera"
Juan José Gómez Centurión, durante su entrevista con Clarín (Andrés DElía)

-¿A un ex combatiente también lo cambia una situación como esta que vivió usted?

-He tenido experiencias muy duras desde joven. De hecho en la guerra, que es un fenómeno único, aprendí desde joven el dilema de la vida y la muerte. Pero esto te hace cambiar el foco nuevamente y valorizar lo importante, y a determinadas cosas no darle tanta prioridad. Uno tiende a transformar las tareas del día en un absoluto. Y cuando te tenés que plantear volver a aprender a caminar, como me pasó a mí, todo pasa a un segundo plano.

-¿Cómo fue ese momento?

-Bajé 14 kilos y perdí mucha masa muscular y motricidad. Entonces te pasa que querés caminar y no podés: no tenés fuerza para nada. Y lo peor es que no sabés si es porque tu cabeza no da la orden o porque el músculo ya no puede. Fue una etapa muy dura, pero por suerte ya pasó.

-¿Habló con el Presidente?

-Sí, el Presidente estuvo cerca en todo momento. Tanto él como el Gabinete apoyó a mi familia. Y también María Eugenia Vidal, que me fue a visitar a la clínica.

-Vayamos a la actualidad. ¿En la Aduana qué deja atrás?

-Fueron dos años muy intensos de gestión, en el que hicimos una transformación muy fuerte, como me pidió el Presidente en diciembre de 2015. Hicimos un gran trabajo para facilitar el comercio, con un modelo nuevo de gestión de riesgo, con controles más efectivos, que implica menos pérdida de tiempo, por lógica menos costos y muchos más resultados. Y también volvimos a vincular a la Aduana con la Justicia después de muchos años: me fui con más de 50 denuncias hechas por contrabando.

-¿La mafia de los contenedores ya no existe más?

-No, la mafia de los contenedores como estaba instalada cuando llegué, no existe más. Debe haber cómplices dando vueltas, pero no pueden operar. Y también hay tipos desesperados que tienen encanutados 2 mil contenedores y que están dispuestos a hacer lo que tengan que hacer para sacar la mercadería.

-Pero entonces cree que sólo están dando vueltas, haciendo tiempo.

Digo que desapareció la cabeza y el cartel, que es lo que le da el vínculo político y la protección judicial. Sólo quedan banditas y muchos mafiosos que están dando vueltas y esperaron y prendieron velas para que me muriera.

-¿Está seguro que no tienen complicidad política?

-Con este Gobierno, estoy seguro que no.

-¿Y con su salida de la Aduana no se pierde ese trabajo?

-No, no se pierde. Hoy se quedó el 90% de mi equipo en la Aduana.

-Pero la cabeza era usted.

-La cabeza de las organizaciones no es definitoria, lo que valen son los equipos. El que dirige define una estrategia general. Y en general no creo que las autoridades que vinieron a la Aduana tengan el concepto de que hay que voltear lo anterior y empezar de cero como una historia épica de nuevo.

-¿Está convencido de que Diego Dávila, su sucesor y hombre de Mario Quintana, va a seguir con lo que usted hizo? ¿Confía en él?

-Yo veo que se están tomando todos los proyectos que teníamos en desarrollo y creo que puede agregarles un montón de cosas. Es, además, la persona que elegida por la Jefatura de Gabinete y por el Presidente.

-Me refiero a si seguirá la pelea contra las mafias.

-Sí, yo creo que sí y que todo el equipo la va a mantener.

-¿Sigue creyendo que detrás de la denuncia en su contra, por la que Macri lo apartó temporalmente de su cargo, estuvo la mafia de los contenedores?

 

-Sí, fue una operación absoluta. Por eso rescato el apoyo que me transmitió el Presidente cuando hablé con él. Me dijo: “Vas a ver que vas a salir muy fortalecido”. Y se dio como él decía.

-Hay quienes dicen que esta designación como vicepresidente del Banco Nación podría ser un “premio”. Pero en cambio otros opinan que lo sacan porque molestaba en la Aduana.

-(Se ríe) Yo molesté a muchos, soy bastante molesto, pero no creo que tengan vínculo con nadie que pueda tomar una decisión de esta naturaleza: a mí esta decisión me la transmitió el Presidente. Y yo ni lo dudé: le dije que iba a estar donde él me necesitara. Y además quedé muy conforme con el cambio, no sólo porque estoy en una organización con mucho prestigio como ésta, sino porque para mi familia es una tranquilidad. Ellos creían que para el ciclo de recuperación que yo necesito hacer, la Aduana era un lugar complicado y tenían temor.

-¿Y qué va a aportar al Banco?

-Ya hablé con el presidente Javier González Fraga. El tiene una visión muy fácil de seguir. Yo creo que puedo hacer mi aporte en cuestiones de manejo de la organización, puedo aportar una cantidad de criterios que le pueden servir.

-Pero es su primera experiencia en un banco.

-Tuve algunas experiencias muy cortas, en niveles muy chicos, hace muchos años. Una de ellas fue en el Banco Velox. Igual, cuando fui a la Aduana no tenía ninguna experiencia.

-Usted sabe que es distinto: ahí iba con otra misión…

-Está claro, pero ojo que tenés que entender cómo es la Aduana. No es fácil.

-¿En qué se diferencia con el caso de la hija de Agustín Rossi, Delfina, una joven sin antecedentes designada directora del Banco Nación por Cristina?

-No conozco el currículum de esa chica, pero creo que ese era su segundo trabajo. Yo tengo 59 años y desde que tengo 22 estoy en organizaciones. Tengo una licenciatura en Estrategia y Organización y tengo cursado un doctorado en Ciencias Políticas, 17 años de dirección empresaria y toda una trayectoria laboral. Me parece que no es lo mismo.

-¿Qué significa que estén presos el ex vicepresidente Amado Boudou y el ex ministro Julio de Vido?

-Es un mensaje para todo el mundo, es un replanteo de por qué venimos a la cuestión pública. Creo que a partir de esto que está pasando hay una reevaluación del rol del funcionario y pueden cambiar muchísimos valores de la sociedad argentina, pero hay que ver si termina en sentencia: no alcanza con verlos en pijama y en patas en una escena mal filmada.(www.caraycecaonline.com.ar)