Justicia La enorme caja del juego

Un golpe al corazón de las finanzas de la familia Kirchner

Nestor, Cristóbal y Cristina

La detención del empresario Cristóbal López es un golpe al kirchnerismo mas fuerte que el apresamiento de Lázaro Báez

 Buenos Aires, 20 diciembre.(caraycecaonline) Cristóbal López no es Lázaro Báez.

No era, como el constructor K preso con preventiva por lavado de dinero, monotributista en el 2003, multimillonario en 2015. López tenía una fortuna anterior.

Pero su pedido de detención, igual que el de Fabián de Sousa, su socio en el Grupo Indalo, es un golpe al corazón de la familia Kirchner, quizás de impacto mayor que el encarcelamiento de Báez, ocurrido hace dos años.

López usó una empresa llamada Inversora M&S para comprar la mayoría del impresionante emporio multirrubro que creó, eso sí, durante los 12 años de apogeo del kirchnerismo.

En esa sociedad anónima trabaja -al menos así figura en los registros públicos- una familiar directa de Cristina Kirchner.

Se trata de la abogada Romina Mercado, sobrina de la ex presidenta, prima de Máximo y Florencia Kirchner, hija de la actual gobernadora de Santa Cruz Alicia Kirchner.

Mercado se desempeñaba en ese puesto mientras al mismo tiempo ocupaba cargos públicos con bajo perfil pero de relevancia, como ser asesora de Angelina Abbona, la procuradora general del Tesoro K, o sea, la jefa de todos los abogados del Estado.

Los múltiples negocios de López se entrecruzan con el de los Kirchner por contratos financiados por el Estado que los dos presidentes K le hicieron ganar a Cristóbal, pero también por esos lazos de sangre. Y por una amistad entre ellos.

Cristóbal logró instalar la versión de que su patrimonio impresionante, al contrario del de Báez, había sido generado por él mismo.

Sin ayuda de los Kirchner.

Es una media verdad. Una falacia.

Su primera empresa de logística petrolera ganó una licitación pública importante después de que el entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, llamara a una de las empresas de los Pérez Companc para ejercer su influencia, según contó Luis Majul en su libro El dueño. La información nunca fue desmentida.

Cristóbal fue beneficiado después por Kirchner con licencias de juego en el sur.

El último día de la gestión presidencial, Néstor le extendió la licencia de la explotación de las tragamonedas del hipódromo de Palermo mediante un decreto en el que se utiliza un argumento notable para justificar ese negocio multimillonario: según el ex presidente, López debía manejar las máquinas de juegos de azar y además aumentar su cantidad porque había una creciente demanda de ciudadanos porteños interesados en los slots.

El negocio del hipódromo de Palermo para Cristóbal, por decisión de Kirchner, se extendería hasta 2032.

Cristóbal, que detestaba ser nombrado como “El Rey del Juego” (aunque lo era), fue detenido por una causa en la que se determinó que se adueñó de más de 8.000 millones de pesos en impuestos que su petrolera Oil cobró a sus clientes . Y esos impuestos jamás fueron derivados hacia el fisco.

Con el paso de los años, y luego de la muerte de Néstor Kirchner, Cristóbal se transformó en el empresario preferido de la familia presidencial. Desplazó a Lázaro Báez.

López le alquiló departamentos de lujo a los Kirchner.

Creó una empresa constructora que ganó millones en contratos de obra pública.

Junto a De Sousa, de excelente relación tanto con Cristina como con Máximo Kirchner, el grupo de López ganó licencias de medios audiovisuales: compró, por ejemplo, el canal de noticias C5N, que pasó rápidamente a formar parte del aparato de propaganda K y recibió millones de pesos en publicidad oficial.

Compró radios.

Ganó concesiones de rutas viales, como la 2 y la 11, las más transitadas para llegar a la costa bonaerense en los veranos.

Y también, entre otros muchos negocios siempre regulados por el Estado, hasta compró un banco: el Finansur.

El BCRA autorizó esa adquisición a pesar de que los organismos internacionales de lavado de dinero afirman que las empresas que explotan juegos de azar y casino no deberían tener, además, acceso al manejo de un banco.

El síndico general del Central, que no hizo objeciones a la compra del Finansur por parte de López, se llama Hugo Álvarez. Era el contador privado de Cristóbal. Y también manejaba la administración contable de los hoteles de los Kirchner, que explotaba la empresa IDEA SA.

Quien estaba al frente de esa sociedad comercial, que beneficiaba a los Kirchner con el alquiler de sus negocios hoteleros, eraOsvaldo Sanfelice, socio en su momento de Máximo Kirchner, empleado de Cristóbal López en su empresa química Alcalis de la Patagonia.

Mercado, Sanfelice, López y los Kirchner: un grupo homogéneo que amplió negocios heterogéneos siempre con el visto bueno del Gobierno kirchnerista.

La caída de Cristóbal López: un golpe al corazón de la familia Kirchner

Sanfelice y Cristóbal saliendo del mausoleo de Néstor Kirchner en Río Gallegos. (OPI Santa Cruz)

El mismo fiscal que había pedido el procesamiento de López y De Sousa en la causa por la que el juez Julián Ercoloni pidió la detención de ambos es Gerardo Pollicita.

El lunes Pollicita le pidió a ese magistrado que eleve a juicio oral la causa de direccionamiento de la obra pública nacionalhacia 2 constructores súbitos que entraron en el mercado en plena era K: López y Báez.

Pero esa es otra historia. Y al mismo tiempo, no. (www.caraycecaonline.com.ar)