Mundo Gira papal

Multitud fervorosa con el Papa Francisco en el Parque O’Higgins

Banderas y camisetas argentinas acompañaron el paso de Francisco por Chile. (Foto: Delfo Rodriguez)

Chilenos y argentinos compartieron la misa del Papa en el pulmón verde de Santiago ante unos 400 mil fielesL

Bs.As. 17 de enero.(caraycecaonline)El pedido de perdón del Papa por los casi 80 casos de abusos sexuales denunciados contra sacerdotes acaparó el interés de los chilenos y de los extranjeros que participaron de la misa en el parque O’Higgings, de Santiago de Chile. Los comentarios y posteos en redes sociales se multiplicaron apenas acababa de transmitirse en pantallas gigantes el encuentro del pontífice con la presidenta Michel Bachelet en La Moneda.

Algunos lo comentaban con sus acompañantes a la misa, celebraban el reconocimiento con un aplauso y otros, más críticos, lo consideraron una disculpa insuficiente. “Las víctimas quieren verdadero castigo y condena para los curas pederastas”, dijo Ximena, una chilena que viajó desde Viña del Mar a ver a Francisco.

 Afuera del parque hubo protestas y algunos incidentes entre los que cuestionan al Papa y sus obispos por “encubrir los casos de abusos a chicos” y los defensores que elogian el “mensaje reconciliador”. Fue un momento de tensión: “No estamos haciendo nada, sólo pedimos justicia”, gritaba una joven arrastrada del predio por dos carabineros mientras comenzaban a circular en la zona los camiones hidrantes.

Los fieles que fueron a la misa llegaron a partir de las 2 de la mañana, al principal pulmón verde de la urbe santiaguina. Los asistentes habían gestionado sus entradas por Internet, estaban delimitados por sectores y horarios de ingreso.

A las 5 AM era el último turno para entrar, porque a las 8 cerraron las vallas de contención y nadie más pudo ingresar al predio. No todos estaban al tanto de este límite horario. Dos horas y media antes del comienzo de la misa, muchas personas rogaban a los carabineros (policía chilena) que los dejaran pasar.

En ese grupo, estaban turistas argentinos y personas mayores que fueron sorprendidos cuando no pudieron entrar por llegar sobre el límite permitido: “Hemos viajado durante toda la noche desde Mendoza. Estuvimos 4 horas en la Aduana y ahora acá, cuando aún no comienza, no nos dejan ingresar”, se lamentaba una joven de unos 25 años, que acompañaba a sus abuelos de 80.

 Los organizadores estimaron en 400 mil los asistentes a la ceremonia religiosa, que transcurrió con tranquilidad, moderado fervor y muestras de manifestación de los fieles al Papa Francisco. La madrugada fue fresca y el sol radiante recién comenzó a notarse cerca de las 11, cuando había arrancado la misa.

En la calle, el panorama era desolador: “Hay poca venta. Se nota que es gente de los barrios acomodados, no compran comida a los que estamos en la calle”, se quejaba el propietario de un puesto ambulante que ofrecía sándwiches de jamón y palta.

En el predio al aire libre donde se realizó la misa de Santiago no hubo importantes grupos de argentinos. De hecho, dentro de los extranjeros, los venezolanos –emigrados en masa a Chile en los últimos dos años- eran los más notorios y ruidosos. “Llegamos a las 2 de la mañana para ver al Papa, esperamos su mensaje alentador. Vinimos hace un año, afortunadamente estamos trabajando y sumando fuerzas a este maravilloso país que nos ha abierto las puertas”, dijo César Aponte (33), de Caracas.

El papa Francisco en Chile: fervor, debate y críticas a la Iglesia en el Parque O'Higgins
Banderas y camisetas argentinas acompañaron el paso de Francisco por Chile. (Foto: Delfo Rodriguez)

Las celulares fueron las estrellas del encuentro. Al rápido paso del papamóvil, los fieles elevaban sus cámaras y tomaban las instantáneas, mientras flameaban las banderitas con los colores del Vaticano, amarillo y blanco.

Raquel Lugo, Alicia Utz y otras 50 personas de la parroquia María Auxiliadora de Santa Fe, acompañaron al padre Javier Rossi, que integró el grupo de sacerdotes que accedieron al altar. “Vamos a alentar al padre Jorge (Bergoglio) y convidarle un mate”, dijo Alicia, que trajo a su nieto Juan Ignacio al viaje apostólico.

Desde Ciudadela llegó Verónica Gambaccini (34), de la ONG Impulso Social: “Somos 22 argentinos de Buenos Aires, Mar del Plata, Córdoba y Mendoza. No dormimos para estar acá”, comentó.

La salida del parque fue complicada. Fueron cerradas las estaciones de metro cercanas al parque para evitar amontonamientos, pero muchas personas no sabían cómo retornar a sus hogares y debieron caminar o esperar pasado el mediodía que habilitaran el ingreso al subterráneo.(www.caraycecaonline.com.ar)