Justicia Análisis

La muerte de Alberto Nisman: la primera puntada de una costura perturbadora para Cristina Kirchner

Fiscal Alberto Nisman

La Cámara Federal ratificó que al fiscal lo asesinaron por su denuncia contra la ex Presidenta, que ahora sería investigada.(por Claudio Savoia)

Buenos Aires 2 de junio.(caraycecaonline) La línea de puntos invisibles que unían la violenta muerte del fiscal Alberto Nisman con la ex Presidenta Cristina Kirchner, emergió al fin la tarde de este viernes, con el fallo de la Cámara Federal porteña que convalidó la tesis de que el ex fiscal de la UFI AMIA fue asesinado en su departamento de Puerto Madero a causa de la denuncia que había presentado en tribunales cuatro días antes y que estaba a punto de explicar ante la cámara de Diputados.

Ese texto radiactivo ─que el gobierno kirchnerista logró mantener sosegado durante dos años─ la apuntaba como encubridora del peor atentado terrorista en la historia argentina.

El disparo de la pistola Bersa que llegó a la torre Le Parc en las manos del asistente informático de Nisman, Diego Lagomarsino, acabó con la vida del fiscal y sumió a la Argentina en un shock político y emocional que sólo dio paso al estupor ante el vacilante avance ─en realidad, desvío─ de la investigación de aquella muerte, que aún entre sus idas y vueltas iluminó una nube de espías de varias fuerzas de seguridad merodeando al ex titular de la UFI AMIA y a su trabajo.

Acto en el Cementerio Israelita de La Tablada, a tres años del asesinato de Alberto Nisman.Fotos Alfredo Martinez
Acto en el Cementerio Israelita de La Tablada, a tres años del asesinato de Alberto Nisman.

Asimismo, dejó entrever un formidable operativo oficialista para coagular el escándalo que en cuestión de días había pasado a ser doble: la Presidenta había sido denunciada por favorecer a los acusados del ataque a la mutual judía en 1994, y su acusador había aparecido muerto en su casa cuando estaba trabajando en la réplica de esa misma denuncia ante el Congreso Nacional.

Pese a la estruendosa vinculación de ambos hechos, sólo ahora ─tres años y medio después─ la justicia admite la necesidad de investigar esa relación.

Sin adelantar hipótesis ni mucho menos aventurar afirmaciones trasnochadas sobre el rol de Cristina en la muerte de su denunciante, el mínimo gesto de responsabilidad judicial indicó siempre que ella debía ser convocada, como mínimo en calidad de testigo.

Hasta Hollywood nos enseña cuál es la primera pregunta que se formula a los conocidos de un asesinado: «¿Tenía enemigos? ¿Alguien podría tener motivos para hacerle daño?».

Era el principio.

Para evitar aquellos puntos que comenzaban a alinearse, la Presidenta se movió rápido y sin detenerse en remilgos. Lejos de enviar el pésame a la familia de Nisman, intentó disputarle el papel de víctima en una recordada ─¿penosa? ¿bizarra?─ cadena nacional en la que apareció vestida de blanco y sentada en una silla de ruedas para provocar alguna compasión o empatía entre los boquiabiertos argentinos.

Cristina Kirchner en Cadena Nacional.
Cristina Kirchner en Cadena Nacional.

En aquellos días, recordemos, se contradijo afirmando que el fiscal se había suicidado y que no entendía cómo alguien podía llegar a tomar aquella decisión tremenda, para decir casi de inmediato que se trataba de un crimen. Fueron horas de confusión. Luego comenzó el operativo demolición sobre la vida y la memoria de Nisman.Pusieron en duda su honestidad en la fiscalía, o lo taparon de rumores sobre su supuesta promiscuidad sexual con jovencitas modelos, y a la vez de suspicacias sobre un eventual vínculo sentimental con el dueño del arma matadora, su asistente informático Diego Lagomarsino.

Mientras, se puso a todo el poder del Estado al servicio de embarrar la investigación de la muerte, y detener la de su denuncia. Con la inestimable participación de fiscales y jueces que se prestaron a esas maniobras, ambos objetivos se lograron durante casi dos largos años.

Recordemos a la fiscal Viviana Fein ─cuya tarea ahora será investigada─ y la esquiva jueza Fabiana Palmaghini, que engordaron un expediente con vueltas y contravueltas que ni siquiera sirvieron para establecer cómo había muerto Nisman; al juez Daniel Rafecas, que dos veces archivó la denuncia del fiscal muerto sin siquiera autorizar una investigación, y a los camaristas Eduardo Freiler y Jorge Ballestero, que ratificaron dos veces también aquella decisión.

Pero sobre todo recordemos hoy a los jueces de Casación Gustavo Hornos y Mariano Borinsky, que en diciembre de 2016 levantaron aquella lápida y animaron una causa entregándola al juez Bonadio; al juez Julián Ercolini, que se quedó con el expediente de la muerte de Nisman cuando la Corte ordenó que pasara al fuero federal, y al fiscal Eduardo Taiano, que condujo el caso hasta ahora.

También al equipo de peritos que trabajó en la Gendarmería para establecer que en Puerto Madero hubo un asesinato, tesis que acaba de ser confirmada hoy por la Cámara Federal.

Sandra Arroyo Salgado y a sus hijas Iara y Kala, que desde el primer día rechazaron la idea del suicidio y con perseverancia lucharon por limpiar la memoria de su ex marido y papá.

Y al abogado Pablo Lanusse, ex colega de Nisman y abogado de su madre, Sara Garfunkel, que condujo la apelación ratificada hoy en la justicia, según la cual la muerte del fiscal estuvo vinculada con su denuncia contra Cristina.

Esa línea de puntos que ahora está pavimentada-(www.caraycecaonline.com)