Editoriales La semana política

QUID PRO QUO*

Macri y la Lagarde, titular del FMI

(Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 9 de junio.(caraycecaonline) Desde la antigua Roma, dar algo implica reciprocidad. El ,crédito del FMI al país, con que finalizó la semana y también una etapa de incertidumbres debe ser comprendido en esos término. Más allá de las presunciones sobre el horizonte electoral, político, económico, sindical y social, al que parecen otorgarle mayor trascendencia los analistas de ocasión. ¿ Que ofrecen?

Argentina en su nuevo trato con los organismos financieros internacionales ?. Más certezas que los vecinos de la región, sin duda. Basta observar al principal socio del Mercosur encaminarse hacia elecciones en medio de huelgas salvajes e incendios, o la reciente destitución del presidente peruano, el rechazo de una jugada personal para perpetuarse del primer mandatario paraguayo, y los malabarse de chilenos en medio de una transición drástica y uruguayos ante una economía que se enfría. Ni hablar del balotaje colombiano, la sangría electoral mexicana y la catástrofe venezolana. Y todo ello inserto en un cotexto de creciente hostilidad entre la cambiante Eurozona, los desacoples asiáticos y las presiones estadounidenses. Por eso, la presencia de Macri en la cumbre del poderoso G7, ahora transformado en G6 + 1, es clave para instalar el eje de los acuerdos emergentes.
El préstamo stand-by acordado con el Fondo será por un desembolso a{ de 50.000 millones de dólares en un plazo de tres años. Es una especie de puente financiero que otorga la institución internacional  a nuestro país para que pueda continuar  hacia un equilibrio de las cuentas públicas. sin estar expuesto a los vaivenes del mercado de crédito.

Como es sabido, por un cúmulo de fenómenos externos e internos, las condiciones de acceso al mercado internacional de crédito se habían dificultado y encarecido en las últimas semanas para la Argentina. Fue una marcada inestabilidad en el mercado cambiario, sumado a un incremento abrupto del riesgo país. Ante este nuevo escenario, el gobierno decidió comenzar de inmediato las negociaciones con el FMI para acordar una aceleración de la convergencia fiscal gradual planteada inicialmente y una mayor independencia financiera del Banco Central.

Las nuevas metas fiscales

Con los lineamentos del nuevo programa, el equilibrio presupuestario primario deberá ser alcanzado en el año 2020 y ya para el año 2021 se plantea una meta de superávit fiscal primario del 0,5% del PBI. Esto implica una aceleración del gradualismo fiscal que hasta el momento planteaba alcanzar una situación de déficit cero en algún momento entre el año 2021 y 2022.

Como puede verse en el siguiente gráfico, las metas anuales de cada año se han endurecido. Para el corriente año se confirma la meta anunciada por el ministro Dujovne en medio de la corrida cambiaria: cerrar con un déficit fiscal primario del 2,7% del PBI; pero para los subsiguientes se plantean metas más exigentes. El año 2019 deberá terminar con un déficit primario de 1,3% en lugar de 2,2% (-0,9 puntos respecto al PBI) y en 2020 se deberá alcanzar el déficit cero. Además, debido a la carga de los intereses sobre el déficit total, en el año 2021 las cuentas primarias deberán mostrar un superávit del 0,5%

Para cumplir con estas metas más exigentes se acudirá a una mayor disciplina sobre el gasto, ya que no se prevén aumentos o creación de nuevos impuestos mientras que se debe continuar con la reducción de la presión tributaria establecida en la reforma aprobada por el Congreso de la Nación a fines del año pasado.

Los mayores ahorros estarán concentrados en tres partidas del gasto: gastos de capital, subsidios económicos y funcionamiento.

Las nuevas metas de inflación 

En los aspectos monetarios y cambiarios hubo tantas o más novedades que en el plano fiscal.

En primer lugar, se prevé el envío, por parte del poder ejecutivo, de un proyecto de ley al Congreso de la Nación para otorgar mayor independencia al BCRA tanto en términos institucionales como financieros. Respecto a estos últimos, se pretende eliminar el financiamiento monetario del BCRA al Tesoro. A su vez, el Banco Central dejará de comprar los dólares conseguidos por el Ministerio de Finanzas (tanto del mercado como los del FMI). Hasta el momento el Central adquiría los dólares del Tesoro con el objetivo de contener el precio del dólar a expensas de emitir pesos al mercado que luego eran absorbidos vía colocación de Lebacs. Esta acumulación de Lebacs había sido ya mencionada por el FMI en el artículo IV del año pasado, como uno de los factores que debilitaba el proceso desinflacionario.

Además, el Tesoro se compromete a pagar unos 25.000 millones de dólares de Letras Intransferibles que le fueron colocados al BCRA en lugar de reservas durante el gobierno kirchnerista. Con estos pesos el BCRA comenzará a desarmar el alto stock de Lebacs acumulado sin generar nueva emisión monetaria. Al fin y al cabo, el Tesoro se estaría haciendo cargo de una deuda que siempre fue propia pero que había sido transferida al BCRA con efectos monetarios más perjudiciales en el corto plazo.

Una nueva oportunidad

Con todos estos cambios, la economía parece ganar consistencia interna, principalmente en relación al mix entre la política fiscal (más rápida) y la monetaria (desinflación más lenta). Junto a los 50.000 millones de dólares, un volúmen que sorprendió a los más optimistas, la Argentina sumará otros 6.000 millones del Banco Mundial y otras entidades. Tras las fuertes turbulencias, el programa económico tiene una nueva oportunidad de llegar a terreno firme. Claro que podrá hacerlo acelerando el ajuste fiscal por  lo que se encontrará a cada paso con restricciones políticas y económicas que deberán ser sorteadas sin desviarse del nuevo camino prometido. Hay un gran apoyo internacional, pero no hay margen de error.(www.caraycecaonline.com.ar)

*Expresión latina “algo por algo”