Editoriales La semana política

Los ojos de Baratta

Baratta detenido por segunda vez

El escándalo de los cuadernos de la corrupción  deja varias conclusiones que pueden sintetizarse en la mirada desencajada de Roberto Baratta al ser de nuevo detenido.(Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 4 de agosto(caraycecaonline) Más allá de la eclosión, anunciada reiteradamente desde C&C , el escándalo de los cuadernos de la corrupción  deja varias conclusiones que pueden sintetizarse en la mirada desencajada de Roberto Baratta al ser de nuevo detenido. Fue “mano derecha” del convicto Julio De Vido en el ministerio kirchnerista de Planificación. ¿ Que pacto se rompió con el ex taxista ?. ¿ Que futuro avizora el hombre que manejó los bolsos millonarios del saqueo ?. ¿ Es el infierno tan temido, que se avecina ?. Algo similar, puede decirse del paso silente y raudo de la “exitosa abogada” y ex presidente, por el Senado tras conocer los hechos. Jugada repetida. Asumir el rol de perseguida política, víctima de las maniobras de servicios de inteligencia entrenados en estos artilugios por ellos mismos, para ocultar los problemas cotidianos del gobierno. Cristina Kirchner y sus secuaces, no parecen percibir que es la justicia que avanza, incluso llegando a las cercanías empresarias de algunos funcionarios actuales, y más allá de la oportunidad del caso se refleja un atisbo de freno a la impunidad y recuperación del capital social, como hace mucho no existía.  El mismo refiere, en términos generales, a las normas y redes de compromiso cívico de una sociedad sustentada en la confianza interpersonal que moviliza la cooperación. Por su parte, el despliegue de atributos propios del capital humano, que se manifiestan en los sentimientos de identidad, autoestima y solidaridad, y en la capacidad de compromiso y participación, produce una combinación de relaciones, interconexiones y sinergias que permiten al ser humano una productividad social mayor a la que se lograría operando aisladamente, aun teniendo el mismo capital físico y humano. El capital social individual se basa en el crédito que ha acumulado la persona, en la forma de reciprocidad difusa que puede reclamar en momentos de necesidad a otras personas para las cuales ha realizado – en forma directa o indirecta – servicios o favores. Hay que destacar que este recurso reside no en la persona misma sino en las relaciones entre las personas. El capital social colectivo o comunitario, en cambio, consta de las normas y estructuras que conforman las instituciones de cooperación grupal, residiendo en las relaciones complejas, en sus estructuras normativas, gestionarias y sancionadoras. La mirada de Baratta demuestra que la crisis política e institucional abrió una ventana de oportunidad en la construcción de capita social comunitario. La voluntad de cambio, el desgaste político y social sobre la base de una cultura política autoritaria, el descrédito de  las instituciones y la desconfianza fomentaron ese desarrollo para transformar actos coyunturales y medidas de “emergencia” en pautas que refuercen y profundicen la convivencia democrática. Es aquí donde cobra importancia la distinción de las relacionas éticas o morales que están más allá de las normativas o reglas de control. Cuando los marcos de regulación y garantía no existen, cuando se quiebran los lazos sociales de todo tipo y se viola el contrato social, las redes de solidaridad y el propio lazo social sólo puede ser revivido por la confianza, sustentada en ideas y valores profundos que en algunos casos pueden no estar arraigados en la tradición cultural. El desafuero de Cristina Kirchner, los roles de sus cómplices y el papel del Senado serán apenas un reflejo de ese comienzo del fin, que parecen avizorar los ojos de Baratta. El triunfo de una sociedad que exige justicia y castigo, para todos aquellos que se creían intocables.(www.caraycecaonline.comar)