Política Sendero Luminoso en la Argentina

Los ex guerrilleros de Sendero Luminoso que busca Interpol tienen DNI argentino para vivir en el país

Rafael O.V, acusado por la Justicia peruana de colaborar con Sendero Luminoso, detenido ayer.

En la mañana del viernes último, Rafael O.V fue a la sede de la Dirección Nacional de Migraciones en Retiro tras extraviar sus papeles, solicitó un nuevo DNI para migrantes con un número que comenzaba en 94 millones. (Por Federico Fahsbender)

CRIMEN Y JUSTICIA

Buenos Aires, 29 de setiembre.(caraycecaonline) En la mañana del viernes último, Rafael O.V fue a la sede de la Dirección Nacional de Migraciones en Retiro tras extraviar sus papeles, solicitó un nuevo DNI para migrantes con un número que comenzaba en 94 millones.

Oriundo de Perú, de 58 años de edad, vecino de un edificio en La Paternal, Rafael llegó a la Argentina para radicarse en el país hace al menos siete años, cuando logró su inscripción en la AFIP. Nada fuera de lo normal hasta aquí, un trámite migratorio más.

Sin embargo, la empleada que lo atendió se alarmó un poco al ingresar su número en el sistema y levantó un teléfono. Quien atendió ese llamado luego contactó a una oficina de Interpol: la Policía de la Ciudad arrestó a Rafael, con un expediente en el Juzgado Federal N°4 de Ariel Lijo. Una circular roja de Interpol pesaba sobre su cabeza con un pedido de captura por una acusación de hace más de treinta años: para la Justicia peruana, Rafael habría sido un miembro de la guerrilla de Sendero Luminoso.

Rafael O.V, acusado por la Justicia peruana de colaborar con Sendero Luminoso, detenido ayer.
Rafael O.V, acusado por la Justicia peruana de colaborar con Sendero Luminoso, detenido ayer.

Rafael habría reconocido su parte en la organización terrorista de acuerdo a documentos de la Corte Suprema de su país, una parte muy, muy pequeña: admitió copiar panfletos senderistas el mimeógrafo de la empresa donde trabajaba, aseguró que le guardó paquetes a otros guerrilleros, ni siquiera guardó armas, sino elementos para limpiarlas.

Al declarar, Rafael dijo que fue “captado”por Sendero Luminoso: su casa fue allanada. Otros compañeros de la organización lo habrían señalado en sus declaraciones también. Los mismos documentos de la Corte peruana hablan de que Rafael fue eventualemente absuelto por la Sala Penal Nacional del Perú. Es decir, no era un jefe terrorista ni mucho menos.

Aún así, las computadoras pedían detenerlo. Esta detención, por otra parte, no es algo único en el tiempo: la historia ocurre cada tanto, se repite.

Rafael no es el primer ciudadano peruano acusado de senderista que se radicó en el país con una marca roja de Interpol en su espalda que marca su extradición a su país de origen apenas sean capturados por las fuerzas de seguridad argentinas. Varios presuntos miembros de la organización armada dirigida por Abimael Guzmán que marcó a Perú con sangre y explosivos durante la década del 80s llegaron a la Argentina a lo largo de los años.

“Ruti” Ramos Mariños, socio original del temido “Marcos” Estrada González que luego se convertió en el principal jefe narco de la Villa 31 bis, reconocía en privado a su hermano Esidio Teobaldo, alias “Meteoro”, como un senderista hecho y derecho. Fuentes policiales en Perú aseguraron a Clarín durante la década pasada que “Meteoro” se había integrado al Comité Metropolitano de Sendero Luminoso para especializarse en la colocación de explosivos y matar traidores y soplones, las fuentes afirmaban que “Ruti” lo habría acompañado en su aventura guerrillera, algo que “Ruti” negó.

“Meteoro”, nacido en 1959, socio en las operaciones narco de “Ruti”, acusado junto a su hermano y “Marcos” de ser parte de la masacre de la “Canchita de los Paraguayos” que comenzó el dominio peruano en el asentamiento del Bajo Flores, terminó muerto por una ráfaga de ametralladora a consecuencia de una vendetta en la Villa 31. Tuvo su propio DNI nacional que comenzaba con el número 93 millones, domicilios registrados en Burzaco y en el Barrio Illia de la 1-11-14, donde su hijo “Hércules” fue baleado y muerto en 2015. Un asesinato archivado sin sospechosos ni culpables.

Oswaldo Ceferino Quispe Caso, detenido en 2015.
Oswaldo Ceferino Quispe Caso, detenido en 2015.

Oswaldo Ceferino Quispe Caso no contaba con un documento nacional de identidad sino con dos, números 62 y 94 millones, domicilios porteños en la avenida Lincoln y en la avenida Rivadavia, una cobertura de la obra social del personal de Sanidad gracias a su mujer.

Vivía en el país al menos desde 2008, cuando consiguió trabajo en blanco en una empresa de instalaciones eléctricas: la división Interpol de la Federal lo detuvo en diciembre de 2013. Su circular roja lo involucraba en la brutal muerte de dos policías en Arequipa en julio de 1989 cuando supuestamente  integró un grupo armado que bloqueó un camino y abordó un colectivo a balazos. Los policías no murieron allí: fueron atados y llevados a otro lugar para ser ejecutados.

Oswaldo, hoy de 54 años, terminó en un penal federal donde consiguió trabajo por algunos meses. Su expediente de extradición, originalmente en manos del juez Sebastián Casanello, tendría sus reveses: Casanello no recibió información completa para e valuar su caso, la Corte Suprema aprobó su extradición en 2016, casi tres años después. Su defensa llegó a plantear una eximición de prisión ante la Cámara Federal y a pedir el resguardo de la hija del ex senderista, nacida en Argentina y de apenas cuatro años cuando su padre fue arrestado.

Rosalino Pascual Fernández, alias “Coco”, fue detenido por la Policía Federal mientras manejaba su auto en el Abasto en mayo de 2016, tenía un DNI argentino, número de CUIL. Lo habían condenado a 20 años en su país por la voladura del hotel María Angola en el distrito de Miraflores de Lima, con una auto cargado con 200 kilos de dinamita que causó cuatro muertos y treinta heridos.

Rosalino Pascual Fernández, detenido en 2016.
Rosalino Pascual Fernández, detenido en 2016.

Sorprendentemente, Rosalino ya se había fugado en otro país. Lo detuvieron en 2012 en Vancouver, Canadá, cuando  había conseguido un trabajo de limpieza para pasar desapercibido. La hoja de antecedentes de Rosalino, que en ese entonces llegaba a la sección Antifraude de la embajada canadiense en Perú era intensa, el registro propio de un senderista duro.

Además de la voladura del María Angola, Fernández era buscado por asaltar a dos empleados de seguridad para tomar sus armas y sus chalecos antibalas y robarle el patrullero a un policía, todo en 1995. Era un propagandista ávido: también se le imputaron pintadas y volanteos a favor de la guerrilla en diversos asentamientos de Lima.

Cómo llegó Rosalino a la Argentina era algo desconocido al momento de su captura: se había inscripto en la AFIP en septiembre de 2007 de acuerdo a su información comercial. Sus datos previsionales revelan otra curiosidad: estuvo en un penal federal desde fines de 2009 hasta comienzos de 2010, cuando cobró el péculo carcelario por trabajar entre rejas. “Coco” fue extraditado a Lima dos meses después de su detención, a donde llegó esposado y con un chaleco antibalas.

La historia de Rolando Echarri Pareja, con DNI número 62 millones y domicilio en la Villa 1-11-14, en el país al menos desde 2012 cuando un compatriota que era un firmador serial de cheques sin fondo le dio trabajo como pintor y albañil, fue un poco más complicada.

El viernes último un hombre que vivía hace siete años en el país fue detenido cuando renovaba su documento. Tenía una circular roja. Sin embargo, quedó libre. Los pedidos de status de refugiado y las brutales torturas durante el gobierno de Fujimori.

En la mañana del viernes último, Rafael O.V fue a la sede de la Dirección Nacional de Migraciones en Retiro tras extraviar sus papeles, solicitó un nuevo DNI para migrantes con un número que comenzaba en 94 millones.

Oriundo de Perú, de 58 años de edad, vecino de un edificio en La Paternal, Rafael llegó a la Argentina para radicarse en el país hace al menos siete años, cuando logró su inscripción en la AFIP. Nada fuera de lo normal hasta aquí, un trámite migratorio más.

Sin embargo, la empleada que lo atendió se alarmó un poco al ingresar su número en el sistema y levantó un teléfono. Quien atendió ese llamado luego contactó a una oficina de Interpol: la Policía de la Ciudad arrestó a Rafael, con un expediente en el Juzgado Federal N°4 de Ariel Lijo. Una circular roja de Interpol pesaba sobre su cabeza con un pedido de captura por una acusación de hace más de treinta años: para la Justicia peruana, Rafael habría sido un miembro de la guerrilla de Sendero Luminoso.

Rafael habría reconocido su parte en la organización terrorista de acuerdo a documentos de la Corte Suprema de su país, una parte muy, muy pequeña: admitió copiar panfletos senderistas el mimeógrafo de la empresa donde trabajaba, aseguró que le guardó paquetes a otros guerrilleros, ni siquiera guardó armas, sino elementos para limpiarlas.

Al declarar, Rafael dijo que fue “captado”por Sendero Luminoso: su casa fue allanada. Otros compañeros de la organización lo habrían señalado en sus declaraciones también. Los mismos documentos de la Corte peruana hablan de que Rafael fue eventualemente absuelto por la Sala Penal Nacional del Perú. Es decir, no era un jefe terrorista ni mucho menos.

Rafael no es el primer ciudadano peruano acusado de senderista que se radicó en el país con una marca roja de Interpol en su espalda que marca su extradición a su país de origen apenas sean capturados por las fuerzas de seguridad argentinas. Varios presuntos miembros de la organización armada dirigida por Abimael Guzmán que marcó a Perú con sangre y explosivos durante la década del 80s llegaron a la Argentina a lo largo de los años.

Aún así, las computadoras pedían detenerlo. Esta detención, por otra parte, no es algo único en el tiempo: la historia ocurre cada tanto, se repite.

“Ruti” Ramos Mariños, socio original del temido “Marcos” Estrada González que luego se convertiría en el primer jefe narco de la Villa 31 bis, reconocía en privado a su hermano Esidio Teobaldo, alias “Meteoro”, como un senderista hecho y derecho. Fuentes policiales en Perú aseguraron a Clarín durante la década pasada que “Meteoro” se había integrado al Comité Metropolitano de Sendero Luminoso para especializarse en la colocación de explosivos y matar traidores y soplones, las fuentes afirmaban que “Ruti” lo habría acompañado en su aventura guerrillera, algo que “Ruti” ocasionalmente negó.

“Meteoro”, nacido en 1959, socio en las operaciones narco de “Ruti”, acusado junto a su hermano y “Marcos” de ser parte de la masacre de la “Canchita de los Paraguayos” que comenzó el dominio peruano en el asentamiento del Bajo Flores, terminó muerto por una ráfaga de ametralladora en el marco de una vendetta en la Villa 31. Tuvo su propio DNI nacional que comenzaba con el número 93 millones, domicilios registrados en Burzaco y en el Barrio Illia de la 1-11-14, donde su hijo “Hércules” sería baleado en la calle hasta morir en 2015, un asesinato archivado sin sospechosos ni culpables.

Oswaldo Ceferino Quispe Caso, detenido en 2015.
Oswaldo Ceferino Quispe Caso, detenido en 2015.

Oswaldo Ceferino Quispe Caso no contaba con un documento nacional de identidad sino con dos, números 62 y 94 millones, domicilios porteños en la avenida Lincoln y en la avenida Rivadavia, una cobertura de la obra social del personal de Sanidad gracias a su mujer.

Vivía en el país al menos desde 2008, cuando consiguió trabajo en blanco en una empresa de instalaciones eléctricas: la división Interpol de la Federal lo detuvo en diciembre de 2013. Su circular roja lo involucraba en la brutal muerte de dos policías en Arequipa en julio de 1989 cuando supuestamente  integró un grupo armado que bloqueó un camino y abordó un colectivo a balazos. Los policías no murieron allí: fueron atados y llevados a otro lugar para ser ejecutados.

Oswaldo, hoy de 54 años, terminó en un penal federal donde consiguió trabajo por algunos meses. Su expediente de extradición, originalmente en manos del juez Sebastián Casanello, tendría sus reveses: Casanello no recibió información completa para e valuar su caso, la Corte Suprema aprobó su extradición en 2016, casi tres años después. Su defensa llegó a plantear una eximición de prisión ante la Cámara Federal y a pedir el resguardo de la hija del ex senderista, nacida en Argentina y de apenas cuatro años cuando su padre fue arrestado.

Rosalino Pascual Fernández, alias “Coco”, fue detenido por la Policía Federal mientras manejaba su auto en el Abasto en mayo de 2016, tenía un DNI argentino, número de CUIL. Lo habían condenado a 20 años en su país por la voladura del hotel María Angola en el distrito de Miraflores de Lima, con una auto cargado con 200 kilos de dinamita que causó cuatro muertos y treinta heridos.

Rosalino Pascual Fernández, detenido en 2016.
Rosalino Pascual Fernández, detenido en 2016.

Sorprendentemente, Rosalino ya se había profugado en otro país. Lo detuvieron en 2012 en Vancouver, Canadá, cuando se había conseguido un trabajo de limpieza para pasar desapercibido. La hoja de antecedentes de Rosalinoque en ese entonces llegaba a la sección Antifraude de la embajada canadiense en Perú era intensa, el registro propio de un senderista duro.

Además de la voladura del María Angola, Fernández era buscado por asaltar a dos empleados de seguridad para tomar sus armas y sus chalecos antibalas y robarle el patrullero a un policía, todo en 1995. Era un propagandista ávido: también se le imputaron pintadas y volanteos a favor de la guerrilla en diversos asentamientos de Lima.

Cómo llegó Rosalino a la Argentina era algo desconocido al momento de su captura: se había inscripto en la AFIP en septiembre de 2007 de acuerdo a su información comercial. Sus datos previsionales revelan otra curiosidad: estuvo en un penal federal desde fines de 2009 hasta comienzos de 2010, cuando cobró el péculo carcelario por trabajar entre rejas. “Coco” fue extraditado a Lima dos meses después de su detención, a donde llegó esposado y con un chaleco antibalas.

La historia de Rolando Echarri Pareja, con DNI número 62 millones y domicilio en la Villa 1-11-14, en el país al menos desde 2012 cuando un compatriota que era un firmador serial de cheques sin fondo le dio trabajo como pintor y albañil, fue un poco más complicada.