Justicia Sueños Compartidos

Piden juicio oral de Hebe Bonafini por fraude en el programa”Sueños Compartidos”

Sergio y Pablo Schoklender hoy siguen vinculados al rubro de la construcción.

Los socios hermanos Pablo y Sergio Schoklender, desarrollan trabajos de construcción de obras.

Buenos Aires, 4 de diciembre.(caraycecaonline)Sergio y Pablo Schoklender fueron parte de la maniobra de corrupción que se quedó con fondos públicos para la construcción de viviendas sociales que llegaban a la fundación “Sueños Compartidos” que presidía Hebe de Bonafini.

En octubre la fiscal Paloma Ochoa le había solicitado al juez Marcelo Martínez de Giorgi que ambos sean enviados a juicio oral por su responsabilidad en la matriz de corrupción, la misma medida que solicitó este lunes sobre Hebe de Bonafini quien así queda también al borde del juicio oral. 

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A pesar de estar investigados y al borde de afrontar un juicio, los hermanos Schoklender siguen activos, viven lejos de la Ciudad de Buenos Aires y aún se dedican a la actividad de la construcción, el mismo rubro por el que fueron procesados por presunta defraudación a la administración pública a través del plan “Sueños Compartidos”. 

Pablo decidió instalarse en Asunción, Paraguay y usa socialmente su segundo apellido, Silva, para despegarse del fantasma Schoklender. Según fuentes judiciales se dedica a la construcción y ya no tiene ningún contacto con su hermano Sergio, con quien se peleó por los manejos en la fundación “Sueños Compartidos”

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En agosto de 2017, la Cámara Federal porteña autorizó a Pablo a residir en Paraguay. Hacía ya dos años que vivía en esa ciudad y cada dos meses tenía que volver al país para demostrar que no tenía intenciones de escaparse. Tras un pedido de su defensa la Justicia lo autorizó a quedarse en Asunción. A cambio, tiene que ir al consulado cada 60 días a acreditar que sigue viviendo allí.

Su hermano Sergio también decidió bajar el perfil y se fue a vivir a Pérez, una pequeña localidad de Santa Fe pegada a Rosario. Alquila una casa de dos lotes con pileta y rodeada de árboles. 

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En Santa Fe consiguió trabajo en la construcción, el mismo rubro en el que se desempeñaba cuando comandaba la fundación “Sueños Compartidos” bajo la protección de Hebe de Bonafini. Ahora ya no está al frente de una emporio constructor sino que es maestro mayor de obra. Se dedica a construir casas particulares para un empresario que arma viviendas prefabricadas. Los fines de semana viaja a Buenos Aires para visitar a su familia. 

Los hermanos Pablo y Sergio Schoklender asesinaron a sus padres Mauricio y Cristina Silva en 1981. Su hermana Valeria no participó de los asesinatos. 

El parricidio ocurrió en la madrugada del 31 de mayo de ese año en el piso donde vivían en Belgrano. Para los jóvenes ese hogar era un infierno. Sus padres estaban separados pero vivían bajo el mismo techo. El hombre, ingeniero de una multinacional, había admitido su homosexualidad y tenía una pareja. La madre, siempre bordeando la perversión, tenía una adicción al alcohol y los tranquilizantes y solía meter amantes en su casa. Incluso había abusado de su hijo Pablo. Mirá también

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Esa madrugada, tras asesinarlos, Pablo y Sergio pusieron a sus padres en el baúl de uno de los autos de la familia, un Dodge Coronado que abandonaron en la zona de Palermo. Luego de que la policía detectara los cuerpos y apuntara contra ellos, los hermanos decidieron escapar.

A Sergio lo detuvieron en Mar del Plata y a Pablo en Ranchillos cuando buscaba escapar a Bolivia. 

El 12 de marzo de 1985, la Justicia condenó a Sergio a cadena perpetua por el homicidio de sus padres y absolvió a Pablo. Poco más de un año después, el 7 de abril de 1986, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional  confirmó la sentencia de Sergio, revocó la absolución de Pablo y lo condenó también a prisión perpetua como coautor del asesinato. Pero Pablo para ese entonces ya se había fugado.Mirá también

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Recién el 14 de mayo de 1994, la policía boliviana lo detuvo.Pablo tenía otra identidad en ese país, se hacía llamar Jorge Velásquez y en principio fue apresado por estafas con cheques. Así chequearon que en realidad era Pablo Schoklender y fue deportado al país para ir a prisión y cumplir su condena.

En la cárcel, Sergio conoció a la Madre de Plaza de Mayo Hebe de Bonafini. Ella lo visitaba y llegó a calificarlo como “un hijo”. Desde que comenzaron en 1995 sus salidas transitorias, Sergio Schoklender trabajó en la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Llegó a ser apoderado de la entidad y mano derecha de Bonafini. Se fue ganando su confianza y quedó al frente de la Fundación “Sueños Compartidos” para construir viviendas con fondos públicos. Por las irregularidades con los fondos, Sergio, Pablo y Hebe están a punto de ir a juicio oral.