Editoriales 2018

Aprender a crecer

Disminuir el gasto p{ublico, cimiente de estabilidad y crecimiento.

El año próximo serán los primeros comicios presidenciales desde 1983 con caída del gasto público. Algo que contradice a gran parte del desarrollo teórico de la economía política, según la cual el gasto público se encuentra gobernado por los ciclos políticos, observándose expansiones en los períodos en que hay competencias electorales(Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 9 de diciembre.(caraycecaonline) Tras un año agotador , desgastante, diciembre nos trae una serie de acciones que reflejan la necesidad de aprender a crecer. La exitosa cumbre del G-20 que otorgó una tregua en el espíritu autodestructivo de las clases dirigentes y la sociedad, es necesario atesorar las enseñanzas de los factores que confluyeron para advertir un avance del sentido común sobre los intereses sectarios. En pocos días asume el nuevo presidente de Brasíl, nuestro vecino y socio, que implica un nuevo escenario regional cargado de acechanzas. La cumbre mostró a la Argentina como el líder de un nuevo espacio en el continente. Capaz de elaborar estrategias superadoras ante las máximas potencias, como Estados Unidos y China. Ahora es el turno de extender a Sudamérica ese estilo conciliador del desarrollo sustentable y la búsqueda de consensos para crecer. Dentro de un año, asumirá el nuevo presidente que gobernará nuestro  país durante el período 2019-2023. El escenario electoral es, por el momento,  incierto. La única certeza es que Mauricio Macri buscará su reelección. Pero  destaca un factor que hace a las elecciones presidenciales 2019 en un cuestión crucial desde el retorno de la democracia. El año próximo  serán los primeros comicios presidenciales desde 1983 en un contexto de caída del gasto público. Algo que contradice a gran parte del desarrollo teórico de la economía política, según la cual el gasto público se encuentra gobernado por los ciclos políticos, observándose expansiones en los períodos en que hay competencias electorales. Midiendo el gasto primario en relación al PBI, observamos que en 2019 tendrá una importante caída, del 1,6% del PBI. Este ajuste del gasto es una parte de la corrección de las finanzas públicas necesarias para cumplir con la meta de déficit fiscal primario cero. La otra parte, la aportará la suba de algunos impuestos, fundamentalmente las retenciones a las exportaciones. En ningún otro año de elección presidencial se había observado, desde el 83, este fenómeno. En algunos años, el gasto había permanecido constante o con incrementos insignificantes mientras que en otros períodos el aumento fue considerable, y respondía a la intencionalidad de afectar la demanda agregada para crear un escenario de recalentamiento económico, cuyo rédito electoral ha sido constatado en innumerables ocasiones. Por ejemplo,  en 1999 el PJ propuso proseguir en el gobierno pasando el mando de Menem a Duhalde ; en 2007, cuando Néstor Kirchner consolidó la expoliación pasando el poder a su esposa. Entonces, el principal factor del crecimiento del gasto fue la primera moratoria que el kirchnerismo ofreció a millones de personas en edad de jubilarse, pero que carecían  con los aportes que exige la ley.  ¿ Busca el gobierno autodestruirse? ; ¿cómo pretende ganar una elección con esta política fiscal contractiva?. El oficialismo a la luz de las lecciones aprendidas en 2018, no hacer el ajuste no garantiza una economía en crecimiento. De hecho, la crisis macroeconómica que aún estamos atravesando, tiene su raíz en los enormes desequilibrios que el gobierno no había logrado corregir a tiempo. Es decir, que si pasó lo que pasó en 2018 fue porque se cortó el financiamiento antes de que el gobierno haya hecho el ajuste, es una “crisis por desajuste”. La recuperación económica tendrá que venir  desde el sector privado, sin ningún estímulo de la política fiscal. La corrección cambiaria debería aportar con  las exportaciones netas, la desaceleración gradual de la inflación, a consecuencia de la estabilización cambiaria. También un mayor control fiscal y monetario permitirá una recuperación de los ingresos reales a partir de marzo, así como también de la intermediación crediticia, y la ausencia de desastres climáticos como la sequía de la campaña pasada debería derramar desde la agroindustria hacia el resto de la economía. El aporte de la política económica será, en todo caso, indirecto: corregir los desequilibrios para tratar de blindar lo mejor posible a la economía ante problemas que puedan surgir desde el exterior. El resultado de todo esto es incierto y se pueden elaborar escenarios positivos y negativos, según los supuestos que se utilicen y las distintas probabilidades de ocurrencia que se les asignen. El desempeño económico influirá sin dudas en la contienda electoral, así como también la mayor o menor certidumbre acerca de un futuro resultado en las elecciones afectará a la economía. En cualquier caso, la tendencia de los dos útimos comicios han evidenciado una dinámica que apuesta a los cambios de paradigmas y completar ese aprendizaje que tanto ha costado a generaciones de argentinos.(www.caraycecaonline.com.ar) 

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