Editoriales La semana política

No tenemos miedo

Hermes Juárez y Hugo Moyano, el sindicalismo multimilllonario. El rostro del atraso y la corrupción

Una sequía inédita en el campo, motor de la economía nacional, un contexto internacional convulsionado y una devaluación importante, como producto de ello. Pero el punto más fuerte quizá, que puede mostrar esta gestión, es una reinserción y puesta en valor del país a nivel global y regional que permite superar los escollos.Es posiblemente, el nacimiento de un nuevo liderazgo sudamericano basado en la confianza, la solidaridad y la equidad.(Por Jorge Augusto Avila)

Bunos Aires, 10 de agosto.(caraycecaonline) Fueron tantos años de vivir bajo el yugo amenazante, golpista, populista, conservador, del signo que fuera, que la llegada a estas elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) ha desatado una oleada de presagios e inquietudes indignas de una sociedad que se proclama, abierta, pluralista y democrática. No hemos sido capaces de comprender que es el primer acto hacia un hecho trascendente: el primer gobierno no peronista, elegido en las urnas comienza el camino a cumplir su primer mandato. Trasciende la dimensión de las promesas, anhelos frustrados, agravios y maltrato desplegado a través de una campaña, que fue extensión de grupos segregados por la comunidad y destinados a su extinción, Como el kirchnerismo, el troskismo, los «ultra liberales», etcétera. Derrotados antes de la contienda por esta victoria popular. Los sesudos analistas, los encuestadores bien pagos, y fanáticos de toda laya, parecen no haber aprendido la lección. Sin agresiones, nií hechos violentos y otras canalladas, avanzamos hacia la consolidación de nuestro horizonte republicano. Las opciones que se ofrecen al ciudadano son claras. Mantener el rumbo hacia un destino de estabilidad y crecimiento, o regresar a aventuras desgraciadas que nos han sumido en una notoria decadencia que alberga en su seno, intolerancia, degradación, desigualdad y violencia. Logramos superar doce años de estafas, robos y equívocos revanchismos. De poco valen las presunciones sobre el voto de Conurbano, o la elección provincial bonaerense. Hemos superado terribles circunstancias adversas. Una sequía inédita en el campo, motor de la economía nacional, un contexto internacional convulsionado y una devaluación importante, como producto de ello. Pero el punto más fuerte quizá, que puede mostrar esta gestión, es una reinserción y puesta en valor del país a nivel global y regional que permite superar los escollos.Es posiblemente, el nacimiento de un nuevo liderazgo sudamericano basado en la confianza, la solidaridad y la equidad. Analizar el rol de los actores en este escenario qu e se abre, resulta redundante. Todos sabemos quien es quien, más allá del baile de máscaras montado. Hasta los oportunistas «colgados» de alguna lista dispuesta a ser negociada al mejor postor.Este domingo se definirá la primera instancia, de un total de dos o tres (si hubiera balotaje), de las elecciones presidenciales. Dos indicadores importantes para analizar e intentar echar un poco más de luz son el índice de confianza del consumidor y el índice de confianza en el gobierno. Ambos indicadores muestran la fuerte recuperación desde inicios del año.

Al comparar el nivel en que se encuentran ambos indicadores con los niveles de elecciones presidenciales pasadas, no es posible aportar mayor claridad que los números de las encuestadoras.

Por último, comparando con la elección más reciente, la de 2015, el humor de los consumidores se encuentra en valores estables, aunque la confianza en el gobierno refleja valores similares. Es importante recordar que en aquella oportunidad, si bien la victoria final terminó siendo para la oposición, en las elecciones PASO el candidato oficialista (Scioli) aventajó por unos 3 puntos a los tres candidatos de la alianza Cambiemos sumados.

Uno de los factores más destacados por los analistas al momento de explicar las preferencias de los votantes tiene que ver con el desempeño de la economía. Y claramente el oficialismo no se enfrenta a las urnas en el mejor momento económico.

Sin embargo, tanto más importante que analizar el rol del estado de la economía en el resultado electoral es reflexionar sobre el impacto del resultado electoral en la economía. Hay cierto consenso respecto a que, si el resultado electoral llegara a ser más beneficioso para el oficialismo, la economía podría entrar en un círculo virtuoso de mayor estabilidad, previsibilidad y recuperación. En cambio, si el resultado fuera más duro para el oficialismo también habría un efecto potenciador, pero en la dirección contraria. Al gobierno le resultaría muy difícil mantener la estabilidad nominal hasta las elecciones de octubre, perturbando el ánimo de los consumidores y frenando la tenue recuperación económica comenzada a principios de año. Con este escenario, efectivamente las chances en las elecciones de octubre aumentarían para la oposición a expensas de una caída en el oficialismo.

En cualquiera de los casos es muy clara la interdependencia entre resultado electoral y situación económica. Lo que está por definirse este domingo es si el freno continuará activado hasta octubre o si se levantará. Y en caso de que se levante, la dirección y la velocidad que tomará la macroeconomía argentina. Pero, más allá de los resultados en toda la sociedad prevalece la certeza de evitar los atajos para la ascensión del abyecto barrio, donde pretenden colonizarnos los derrotados sembradores de incertidumbres, traiciones y rencor, para mantener sus lujosas residencias imperiales. Imperios y servidumbres. esperan una vez más en las urnas, el verdicto de la soberanía popular. (www.caraycecaonline.com.ar)