Elecciones 2019 El impacto en el oficialismo La crisis y el efecto

La crisis y el efecto Macri arrastraron a María Eugenia Vidal a derrotas en casi todos los municipios

La gobernadora María Eugenia Vidal junto a Macri en la conferencia de prensa donde aceptaron la derrrota.

Buenos Aires, 12 de agosto.(caraycecaonline) “Paliza” y “catástrofe”. Cerca de María Eugenia Vidal no maquillaron la derrota por más de 16 puntos. Las expectativas del oficialismo bonaerense se desplomaron hora a hora. La gobernadora esperaba un triunfo del candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, pero nunca -ni en su peor pesadilla- imaginaba un desenlace como el de […]

Buenos Aires, 12 de agosto.(caraycecaonline) “Paliza” y “catástrofe”. Cerca de María Eugenia Vidal no maquillaron la derrota por más de 16 puntos. Las expectativas del oficialismo bonaerense se desplomaron hora a hora.

La gobernadora esperaba un triunfo del candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, pero nunca -ni en su peor pesadilla- imaginaba un desenlace como el de este domingo. Las caras largas de los principales dirigentes de campaña durante la conferencia de prensa, en Costa Salguero, fueron elocuentes. El efecto de la crisis económica hizo que perdiera en casi todos los municipios.

La gobernadora, que según la programación oficial, hablaría desde el escenario, se limitó a acompañar al presidente Mauricio Macri en el corolario de su peor jornada política. El viernes Vidal había terminado de repasar su discurso con el ministro de Asuntos Públicos, Federico Suárez. El tono, sin embargo, variaría según los resultados. El silencio y las caras largas terminaron por ser más elocuentes.

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“¿Qué falló? Falló todo. Ni las encuestas del kirchnerismo les daban ese triunfo”, señalaron los estrategas de la campaña de Vidal.

La gobernadora necesitaba hacer una buena elección en el interior bonaerense, su principal bastión; crecer en la primera sección -fundamental en 2015- para compensar la derrota en la tercera sección, que concentra a los distritos más populosos del Conurbano. Allí se ilusionaban con una derrota que no superara demasiado los 20 puntos.

Vidal y su mano derecha, Federico Salvai, fracasaron en su intento por desdoblar los comicios provinciales de los nacionales, primero; y tampoco tuvieron la venia de Macri para permitir boletas colectoras de otros candidatos presidenciales.

La mala imagen del Presidente -producto de la crisis económica- en el principal distrito electoral del país condenó las chances de la gobernadora. “Habrá cortes de boleta, como en todas las elecciones, pero no lo trabajamos de manera sistemática”, decían en la Provincia apenas pasadas las 18. No mentían, con el 40 por ciento del padrón escrutado Vidal solo medía 2 puntos más que Macri.

En los despachos más importantes de la gobernación sabían que sus números no eran confiables a la hora de medir a Eduardo “Bali” Bucca, el candidato de Roberto Lavagna. El aspirante de Consenso Federal -desconocido por muchos bonaerenses- consiguió casi seis puntos y retuvo a la mayoría de los votantes del economista.

La voz de Salvai fue la única del Ejecutivo bonaerense que se escuchó en el búnker macrista, cuando todavía no tenían los resultados de las mesas testigo.

El jefe de Gabinete y de campaña de Vidal acompañó a Marcos Peñaen la primera conferencia de prensa de la tarde noche, en la que el ministro coordinador nacional definió la performance oficialista como “una muy buena elección”. “Creemos que, estimativamente, ha aumentado el nivel de participación respecto de las PASO de 2015”, había celebrado Salvai con moderación. No mostró demasiado entusiasmo: apenas tres puntos más que hace 4 años. Ambos negaron los trascendidos de peleas que se acrecentaron en los últimos días.

La diferencia es irremontable para muchos funcionarios bonaerenses. Hubo pocos votantes en blanco y la participación fue cercana a la de la general de 2015. Otros apelaron a la épica. “Está muy difícil, pero no vamos aflojar”, decían. Macri, en el escenario, había intentado motivar a los electores de la Provincia. “Espero que los bonaerenses no se la pierdan”, sostuvo.

Los funcionarios, que deambulaban al principio de la noche por un Costa Salguero más apagado que en otros comicios, desaparecieron cuando se confirmó la noticia.

El peor día en la vida política de Vidal fue largo. Arrancó muy temprano con un desayuno con los principales candidatos de la Provincia en la base militar de Morón, donde vive. Votó en la escuela Don Bosco y, cuando sus funcionarios de confianza marcharon a un almuerzo en Olivos, prefirió comer con sus padres en Haedo. Llegó al búnker pasadas las 21 y se retiró al filo de la medianoche después de una larga reunión con la primera plana de Juntos por el Cambio.

«La gobernadora está bien, pero ahora nada depende de nosotros», agregaban en la Provincia. Arriesgaban que habrá dos carriles: uno institucional -con conversaciones con la oposición- para sostener la gobernabilidad y otro de carácter electoral. La gobernadora analizará el escenario con sus ministros este mediodía en una reunión de Gabinete. (www.caraycecaonline.com.ar)