Economía Negociaciones con el FMI

Mario Blejer opina que Argentina puede beneficiarse en el trato con el FMI si «acepta reformas estructurales»

Economista Mario Blejer, sir de la corona británica

Para el economista, la negociación con el organismo multilateral podría ser beneficiosa si la Argentina si el país comprende que tiene que emprender reformas para evitar si la ue la competitividad dependa únicamente de una devaluación

Buenos Aires, 25 de agosto 2020.(caraycecaonline) Mario Blejer es de los pocos economistas argentinos que conocen el Fondo Monetario Internacional desde adentro. En la década del 80 trabajó en el organismo, previo a su paso por la vicepresidencia y presidencia del Banco Central. Ahora, en medio de la negociación para reestructurar el préstamo por US$44.000 millones con la Argentina, asegura que lo ve «un poco desesperado» y «sin demasiada influencia sobre nada».

«Esta es la crisis más grande en la historia del Fondo, que no estaba activo durante la Gran Depresión. Hoy tiene un montón de dinero, pero todos tienen un montón de dinero, y no tiene demasiada influencia sobre nada», recalcó el economista.

A su juicio, la negociación con el organismo que dirige Kristalina Georgieva «puede ser favorable para la Argentina desde distintos puntos de vista», pero no lo será en el largo plazo si el país no acepta que tiene que hacer reformas estructurales para ganar competitividad sin que sea necesario devaluar cada vez, dijo, en un diálogo con el periodista Pablo Wende en el marco del Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).

El problema de la economía del país, que entra en crisis «cada ocho años» sin importar qué signo político gobierne, es que la estructura de producción de costos y de precios hacen que sea muy difícil ganar competitividad si no se deprecia la moneda. «Cuando, en realidad, en el resto del mundo lo lógico es mejorar la productividad, crear un ambiente de negocios bueno y confiable… y de eso en la Argentina no hay mucho», resaltó.

El problema de la economía del país, que entra en crisis «cada ocho años» sin importar qué signo político gobierne, es que la estructura de producción de costos y de precios hacen que sea muy difícil ganar competitividad si no se deprecia la moneda Fuente: LA NACION

El economista también se refirió a la situación global a raíz de la pandemia. Para empezar, destacó el caso de la Argentina, que es un tanto distinto: «Venía de un desequilibrio macroeconómico y microeconómico antes; no entramos en una situación de equilibrio como el resto del mundo: el país era un elefante entre los caballos», describió. Ahora, en cambio, «es un elefante entre otros elefantes, entonces se hace más difícil reconocer el problema», apuntó.

Sin embargo, hubo diferencias entre lo que pasó en la Argentina y el resto del mundo y se notaron en la manera en la que las distintas naciones cubrieron los déficits que provocaron las medidas paliativas por el Covid-19. La mayoría de los países emergentes, dijo Blejer, pudo aprovechar la tasa negativa y el exceso de liquidez para financiarse en los mercados, situación de la que que la Argentina y un puñado de naciones más no lograron beneficiarse por sus desequilibrios.

Para el economista, el rol de los bancos centrales de todo el mundo actualmente es «inédito». Aseguró que actuaron «de forma correcta», pero que puede haber consecuencias. «La impresión de dinero, lo que nosotros conocemos como la ‘maquinita’, fue un ‘maquinón'», apuntó. Esto tiene dos consecuencias, dijo: por un lado, borra las diferencias entre política monetaria y fiscal, porque los bancos centrales emiten su propia deuda, pero a la vez compran deuda del Gobierno; por el otro, la expansión monetaria podría haber traído inflación, pero finalmente trajo una tasa de interés negativa.

«Hay una discusión entre los economistas sobre qué va a pasar con esta inmensa cantidad de dinero que los bancos centrales pusieron en manos del público», destacó.

Por otro lado, habló de las consecuencias del Covid-19 sobre la organización del comercio a nivel global. «Habrá una redefinición del Estado, que va a salir fortalecido de esto; menos globalización y más importancia a las fronteras de cada uno de los países y seguramente tengamos que acostumbrarnos a que el crecimiento mundial sea menor a nivel agregado», puntualizó. De todos modos, dijo, estos son procesos que se venían incubando antes, y citó como ejemplo la guerra comercial chino-estadounidense. (www.caraycecaonline.com.ar)