Política

Sorpresa en las urnas: Scioli como Duhalde y el bajón porteño de Macri

La elección del PJ K del domingo es muy parecida a la del PJ duhaldista de 1999. El líder del PRO sacó menos votos para presidente que lo que obtuvo para intendente

Buenos Aires, 11 de agosto.(caraycecaonline) Si tuvieran autocrítica, los tres tendrían motivos para preocuparse. Más allá de la euforia que sobreactuaron anoche, en una jornada con suspenso extremo, en el diván electoral las cifras apabullan.
Primaria contra primaria, en sólo cuatro años, Daniel Scioli perdió 2.333.629 votos respecto al récord de Cristina en aquella PASO fundacional.

Mauricio Macri, líder de un PRO imbatible en la Ciudad, patinó en la comparación con sí mismo: sacó menos porcentaje el domingo en la Capital (41,66%) que en las dos elecciones en las que terminó electo jefe de Gobierno (45,76% y 47,07% en las primeras vueltas de 2007 y 2011).

La caída de Sergio Massa fue directamente brutal. Como candidato a presidente obtuvo mucho menos apoyo que como postulante a diputado. En términos absolutos: 3.943.056 votos bonaerenses en 2013 contra 3.121.589 nacionales ahora. En la provincia donde se sentía rey terminó mendigando: desde entonces, se le esfumaron a razón de 2,6 votos por minuto.

Aunque el sciolismo ponía en un cuadro la elección de la Presidenta en 2011 e insistía ayer en que el objetivo es emular a la Cristina de 2007 -la de los 45 puntos-, lo de Scioli del fin de semana se pareció mucho más al Eduardo Duhalde de 1999, el que secundó a Fernando de la Rúa. Si bien aquel comicio era una elección general y ésta fue una interna, el porcentaje resultó curiosamente similar: 38,27% de ex gobernador vs. 38,41% del actual.

En el punteo fino, ese Duhalde perdedor y este Scioli ganador sacaron porcentajes muy parecidos en la Ciudad y las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. En este último distrito se esconde también una de las claves de la buena pero no definitiva performance naranja. Como Macri, el ex motonauta choca frente al espejo: en las generales para gobernador de 2007 sacó 48 puntos y en 2011, ¡55! El domingo, para presidente, no llegó a 40. Hacia allí apuntará de acá a octubre: Scioli cree que un triunfo en primera vuelta puede conseguirse con un par de puntos bonaerenses más, sumado a lo que pueda pescar del sufragio delasotista (6,4% a nivel nacional), sobre todo en Córdoba.

En esta provincia, segundo distrito electoral del país, lo de Scioli fue muy flojo: allí obtuvo su porcentaje más bajo de todo el país, 14,67%. Le fue peor que al candidato K en el comicio provincial de julio. Y eso que a Eduardo Accastello ya le había ido mal.

Respecto a la clara luz que lo separó de Macri, vale un matiz: aun cuando la elección de Scioli en Buenos Aires no fue rutilante y la de Macri resultó mejor que lo esperado, casi la mitad de la diferencia que el FPV le sacó a Cambiemos (1.828.835 votos) se explica en tierra bonaerense. El resto lo consiguió con otro clásico del PJ: el aluvión de apoyo cautivo en el pobre Norte argentino. Si Córdoba marcó el piso K, Santiago del Estero construyó el techo: 66,03%. Le siguieron Formosa, Misiones y Tucumán, en todas arriba de 55 puntos y a más de 30 de Cambiemos.

Leé también el análisis de Van der Kooy: La elección dejó la moneda en el aire

El análisis del voto PRO y aliados también dejó sorpresas, aunque fue menos oscilante que el kirchnerista. El único distrito donde pasó los 40 puntos fue en Capital. El aporte de Ernesto Sanz y Elisa Carrió permitió cerrar en 48,89%. Muy bueno pero no arrasador.

Macri no pudo romper la inercia de las elecciones locales -previas a las PASO nacionales-, en las que imaginaba algunos triunfos contundentes para apuntalar su sueño mayor. Ahora, además de en Capital, triunfó en Mendoza, a tono con la victoria del opositor Alfredo Cornejo para la gobernación. Pero, como Miguel del Sel, finalmente perdió en Santa Fe.Y allí creció Scioli, tanto que lo superó. El candidato K parece haber juntado votos peronistas que se habían ido prestados con el ex Midachi y también socialistas, que, sin oferta presidencial propia, se sienten más a gusto con un kirchnerismo lavado que con una oposición furiosa.

La búsqueda desesperada de Scioli para ganar en primera vuelta, y de Macri y Massa para forzar un balotaje, abre varias incógnitas y los obliga a repensar sus próximos pasos. ¿Hacia dónde irán los casi 3,5 millones de votos que sacaron los 9 candidatos que no pasaron el filtro de las PASO? ¿Y si el presentismo vuelve a su cifras habituales para una presidencial y se suman más electores? ¿A quién elegirán? El juego está abierto.(www.caraycecaonline.com.ar)