Editoriales

Memoria y balance

El levantamiento del cepo cambiario fue la caída de una de las mayores mentiras kirchneristas. (por Jorge Avila)

Buenos Aires, 27 de diciembre.(caraycecaonline) Llega la última semana de un año clave en nuestra historia, y es tiempo de un balance para encarar con certezas el inicio de un nuevo ciclo político a partir del pronunciamiento ciudadano que desplazó al kirchnerismo del poder, dando lugar a una coalición de fuerzas que buscan recuperar el equilibrio perdido en prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional.

La tarea no es sencilla, pero el análisis de los primeros pasos del gobierno encabezado por el ingeniero Macri, permiten alentar alguna incipiente esperanza. Con medidas rápidas y claras comenzó a ordenarse el espectro económico. El levantamiento del cepo cambiario permitió abrir un horizonte claro para las negociaciones sectoriales, en busca de restablecer un panorama de mayor certidumbre, tanto para los asalariados como para los sectores empresarios. Fue la caída de una de las mayores mentiras kirchneristas. La intensa campaña apocalíptica del cristinismo camporista, chocó contra la realidad. Los conflictos  tras la asunción   obedecen a situaciones previas creadas por las desastrosas políticas económicas instrumentadas por Axel Kicillof, Julio De Vido y Alejandro Vanoli, quienes concentraron las principales decisiones para generar un cuadro caótico, conjurado con celeridad. El cese de retenciones a la producción agropecuaria, la nueva paridad cambiaria y la liberación de las exportaciones, abren expectativas para recomponer las variables macroeconómicas y recuperar el camino del crecimiento económico y el desarrollo sustentable.

Y es aquí donde los análisis apresurados de los agoreros de la derrota se estrellan contra la realidad. El esfuerzo de la nueva economía en marcha, no pasa exclusivamente por los trabajadores, que deberán mensurar con acierto su participación en las próximas paritarias, sino por los empresarios y financistas, supuestos aliados del nuevo gobierno,  convocados a elaborar nuevas estrategias para una mayor equidad en la distribución de los ingresos y mejores condiciones para alcanzar el bien común, una utopía enterrada por los progresistas de salón de los últimos años. No parece extraño que los voceros del «establishment» como la Asociación Empresaria Argentina y la Cámara de Comercio hayan sido los primeros en alarmarse por la profundidad de los cambios económicos. No parecen advertirlo algunos sectores sindicales, que pretenden retener el botín del empleo público como variable de negociación, ante la inminente reducción de los saturados planteles de organismos oficiales y legislativos.

El ajuste judicial, iniciado por la Corte Suprema, es otro indicio sobre el que conviene detenerse. Las estrategias de supervivencia de los magistrados, amparados por el Consejo de la Magistratura, no hace más que revelar la profunda degradación del servicio de justicia en nuestro país, que desde hace  años baila la música de los gobiernos de turno, mostrando una flexibilidad  que oscila entre la obsecuencia y el garantismo, dejando desprotegida a la sociedad, víctima cotidiana del crimen y la violencia.

En el plano internacional, por último, la participación del Presidente Macri en la Cumbre del Mercosur resultó trascendente por la fuerte impronta del reclamo sobre el respeto a los derechos humanos, el combate al narcotráfico y la revisión de las alianzas económicas. El pedido de libertad a los presos políticos de Venezuela y el cese de la violencia institucional en ese país, solo mereció la diatriba de la canciller venezolana Delcy Rodríguez, una suerte de «Chilindrina» diplomática, que ante la falta de argumentos, debió apelar a las mentiras y esquemas perimidos, que no pueden ocultar la realidad de un régimen chavista que en el ocaso, pretende arrastrar a la región en su hundimiento.

El balance de los primeros días del gobierno de coalición, es positivo, pero las acechanzas se mantienen vigentes. Ya habrá tiempo de hablar de las patéticas miserabilidades de los resilentes Sabbatella, Berner y Gils Carbó. El verano recién empieza y promete ardores más intensos.(www.caraycecaonline.com.ar)