Opinión Elecciones 2017

Cristina Kirchner en su laberinto

Cristina Kirchner, el martes 20, en el acto en la cancha de Arsenal de Sarandí. Reuters

La ex Presidenta armó su regreso electoral en medio de una lluvia de complicaciones judiciales. (Nicolàs Wiñazki)

Buenos Aires, 23 de junio.(caraycecaonline) Cristina Kirchner fue Jefa de una asociación Ilícita que usó a la obra pública junto a un grupo de empresarios amigos para desviar cientos de millones de pesos de fondos públicos hacia sus cuentas bancarias privadas. La Justicia la procesó por ese delito.

Un importante sector de la ciudadanía espera aún que ella o sus hijos den una explicación seria de ese azar que significó que todos sus negocios inmobiliarios tengan como clientes a dos constructores de obras financiadas por el Estado que les alquilaban de inmediato todas esas propiedades, u hoteles, que rentaron de modo tan rentable. Al menos en la inversión de su dinero, los K no se arriesgaron a intentar hacer funcionar una revolución productiva.

Ladrillos y turismo.

Cristina critica en público el modo con el que Gobierno pierde sus reservas debido al vuelo de las Lebacs en la Bolsa. Es la misma señora que admitió que ni bien dejó el poder canjeó parte de sus millones de pesos en… Lebacs.

Cristina dijo hace unos años, ya, que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) serían una herramienta para democratizar los partidos políticos, entre otros conceptos que tantos ciudadanos y políticos opositores le creyeron.

Hoy no solo no se animó a enfrentar a uno de sus ex ministros bajo ese instrumento electoral tan maravilloso. Directamente parece burlarse de esa herramienta.

Uno de los jefes de La Cámpora, el más sagaz de los juveniles aunque cuarentones K, José Ottavis, anunció que competirá en la categoría de Diputados contra las listas de Florencio Randazzo en las PASO del Partido Justicialista.

Se trata de una picardía.

Las primarias obligatorias, evitadas por la Jefa de La Cámpora, tendrán un costo para el Estado de alrededor de 2.800 millones de pesos. Salvo casos excepcionales, nadie competirá seriamente contra nadie bajo ese engendro político-electoral.

La gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner, quizás podría usar parte de ese dinero público, que alimentará la maquinaria electoral sin sentido, por ejemplo, para que ya pasado julio puedan empezar las clases en su distrito de la patagonia austral. O para que cobren empleados estatales, o jubilados muertos de hambre y de frío, en esa provincia quebrada.

Al novedoso “mono” escenario de CFK en la cancha de Arsenal no subió ningún representante de su propia localidad. Ese modelo de excluidos por el ya extinto Frente para la Victoria no existe ni siquiera discursivamente para quien dijo haber gozado de todos “honores” que un pueblo le puede delegar a su clase dirigente.Los pobres de Santa Cruz son “invisibilizados” por el cristinismo. Quizás, como piensa el ex ministro de Economía Axel Kicilloff, no mensurar a quienes no tienen qué comer, con qué vestirse, o dónde vivir mejor, es correcto no cuantificarlos en las estadísticas y en la palabra pública. Si se hace lo contrario con los “pobres”, dijo cuando era funcionario, se los «estigmatiza».

Buena parte de los hombres que fundaron el FPV junto a Cristina y su marido están presos, o procesados, como también lo están la propia CFK.

El ex secretario de Obras Públicas, José López, calla sobre el origen de los millones que intentó ocultar en bolsos en un monasterio informal en una madrugada de pánico y locura conurbana.

Hoy, en lo que podría considerarse un acto de justicia poética, el amigo de Cristina construye bolsas de papel y broches en la prisión de Ezeiza.

El ex secretario de Transporte Ricardo Jaime le insiste a sus compañeros de pabellón carcelario que no tiene dinero, tal como lo acusan “los medios”. De nuevo la justicia poética”: los jueces y fiscales que lo investigaron por un enriquecimiento extraordinario al hombre del Transporte le embargaron su yate y su jet privado.

En un punto, lo que Jaime le dice a los delincuentes con los que convive en la cárcel es cierto: su patrimonio ha decrecido.

El socio de los Kirchner en un sinfín de negocios, Lázaro Báez, ya ni siquiera puede pronunciar el nombre “Cristina” de la bronca que le genera “la vieja”, como la llama en la intimidad del Complejo Penitenciario de Ezeiza.

Algunos de sus agentes penitenciarios ya no ven gracia en el chiste que habían inventado hace varios meses: “La cárcel, o uno de sus pabellones, debería llamarse Néstor Carlos Kirchner”.

Báez hace silencio sobre ella “y el nene” (por Máximo). Pero a veces no puede evitar nombrarlos en sus tantas declaraciones en la Justicia: “No me haga entrar en ese ‘tema’”, le dijo a unos de los últimos fiscales que lo interrogó sobre sus alianzas comerciales inocultales y probadas con Cristina. Báez “entró” en “ese tema” solo. Como si fuera perdiendo la paciencia, algo que igualmente todavía no hizo del todo.

Los asistentes más connotados al último K en Sarandí, como Andrés Larroque; Aníbal Fernández; Martin Sabbatella, saben que si la Justicia avanza contra ellos -siempre dirán que por motivos políticos- su Jefa no los defenderá. Así como soltó para siempre a Jaime, López, Báez. O Boudou.

Entre los intendentes que acompañan a Kirchner en su aventura bonaerense hay tres que que se destacan por sus infortunios judiciales, contrapuestos a sus éxitos electorales.

El jefe comunal desde 1991 de Florencio Varela, Julio Pereyra, es investigado por enriquecimiento ilícito. Vive en Puerto Madero.

El joven Juan Patricio Mussi, de Berazategui, también tiene iniciada una causa en su contra por ese mismo deliro. Y está imputad en un expediente asesino: un juez federal, peritos independientes, policiales y la Suprema Corte determinaron que toda el agua potable del distrito, uno de los más populosos del conurbano, no es apta para el consumo humano. Él no se lo informa a sus vecinos, que caen enfermos o mueren por causas que quizás tengan explicación. Eso que sale de sus canillas o duchas, vivan en countries o en una villa miseria, es literalmente veneno.

Cristina hizo su acto y en esta misma semana la Justicia desmontó dos mafias llamativas.

Una hacía negocios multimillonarios durante su gestión, en la AFIP: en el ente recaudador se había montado un sistema para sobornar a quienes le debían plata fuerte al fisco, deuda que mediante coimas desaparecía de los controles oficiales.

Doscientos allanamientos en casas de ex funcionarios, sindicatos como el de Camioneros o empresas del juego y el transporte desmontaron a ese plan ilegal. Una extrañeza entre el funcionariado K: la investigación empezó en el 2014 por una denuncia de quien era entonces jefe de la AFIP en la región Salta, Rafael Resnick Brenner.

La Justicia también atacó en la semana del “lanzamiento” de Cristina al mercado “La Salada”, en Lomas de Zamora, el shopping ilegal más grande del mundo. Su fundador y jefe, Jorge Castillo, “embajador K” en el mundo y hombre de negocios modélico para la ex Presidenta, Jorge Castillo, no tuvo un primer gesto que lo ayude para demostrar su inocencia sobre los cargos por los que se lo acusa: en su mansión de Luján, una construcción que hace honor a su apellido, recibió a la policia que lo fue a buscar defendiéndose a balazos.

Por suerte es peor tirador que comerciante: podría haber matado a los trabajadores de la Seguridad que sufrieron la balacera errática.

El ex secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ponía a la mafia de La Salada como un ejemplo de management a imitar.

Castillo es, según él, “el único radical que conozco que trabaja”.

Hasta ahora, no se conoció respuesta del infarigable dirigente de la UCR que se brinda con toda toda su energía militante a los K. Leopoldo Moreau.

El nuevo frente de Cristina se llama “Unión Ciudadana”. Es un concepto redundante. Los ciudadanos son tales porque están unidos por derechos o una Nación en común. “Unión Ciudadana” son dos palabras que se incluyen una dentro de otra. Como “Justicia Legítima”. Juegos, o no, de significados.

Así como si se pensara la ocurrencia de lanzar un frente político que convoca a “Volver a tener Futuro” justo en la cancha de Arsenal, de Sarandí. Su rival, su clásico en el fútbol, es el club “El Porvenir».(www.caraycecaonline.com.ar)