Editoriales La semana política

La nueva ola

La marcha del "Sí, se puede"

Las encuestas muestran, además, que la popularidad de las ideas ‘liberales’ o ‘neoliberales’ es especialmente alta entre los más jóvenes. Para ser precisos, más del 50 por ciento de los jóvenes encuestados  se coloca dentro de esta definición ideológica, muy por encima que cualquier otro grupo. (.Por Jorge Augusto Avila)

Buenos Aires, 24 de noviembre (caraycecaonline) Sería sencillo analizar el contexto que abre el nuevo escenario que afrontará la sociedad en apenas quince días más, cuando asuma la nueva administración kirchnerista. Una suerte de memoria y balance de la experiencia de la gestión macrista. No se había logrado antes construir una plataforma republicana y liberal con aspiraciones de consolidación en la historia reciente. El resultado electoral y su marcha dejan abierto un período de reflexión abierto, respetuoso y meditado. Esa suerte de «corte de los milagros» que promete el gobierno entrante, merece una visión abarcativa sobre los cambios experimentados colectivamente en la etapa que culmina. Que no han sido pocos. Tampoco los desafíos para una conducción bifronte, donde el peso legislativo y judicial tendrán notable influencia sobre un Ejecutivo formalmente conducido por Fernández, pero indudablmente emponzoñado por otra Fernández. De padre incierto, la nueva criatura asume un país atravesado por una «nueva ola», donde las generaciones emergentes llegan con renovados reclamos. Pero también con la certeza de una reconstrucción institucional, saneamiento económico y diversidad en el reconocimiento de las metas sociales. En el primer aspecto debe reconocerse el respeto por la división de poderes y la ponderación de los roles ministeriales, con reuniones de gabinete pautadas, donde la opinión de los funcionarios fueron claves para todas las decisiones. Económicamente, el superavit logrado comercial logrado durante el período resulta clave para el financiamiento de los futuros emprendimientos; también las cuentas públicas equilibradas, y un frente externo donde se debate un nuevo período de ajuste y negociaciones, indispensable para abordar las perspectivas de un mundo más cerrado y menos proclive a alineamientos globales, En el aspecto judicial, ya pueden advertirse las primeras señales de una  puja decisiva entre quienes han valorado el principio de no ingerencia que tiene el actual gobierno, contrapuesto a quienes buscan una suerte de impunidad selectiva. El  episodio clarificador será el primer lunes del próximo mes, cuando esté sentada en el banquillo la jefa de la asociación ilícita y primera mandataria procesada, electa y pasible de ser procesda por corrupción, la reincidente «reina Cretina», quien no  abandona su estrategia de mostrarse perseguida política. Tal estrategia, por demás falsa, es seguida  por acólitos y amanuenses, dentro y fuera de las rejas. Pero más allá de los nombres e intenciones de los nuevos inquilinos de la Casa Rosada, los mayores cuestionadores son quienes conforman ese notable 41%  que eligió apartarse de las conductas criminales, promesas falaces y acciones autocráticas o hegemónicas. Si no se comprende esto, el país ingresará a la dinámica regional de pérdida de paz social y Estado de Derecho. El crecimiento de esa franja de la sociedad  ha ingresado a una nueva visión de la dinámica social. En gran medida, por la absoluta libertad de prensa que rigió durante el mandato de Macri, y también,  por un manejo tolerante de las diferencias y abarcativo para buscar soluciones en todas las áreas.  Durante más de una década, hablar de la economía fue hablar de intervencionismo. Sin embargo, encuestas recientes indican que un alto número de argentinos se identifica abiertamente con la ideología ‘liberal’ o ‘neoliberal’. Todo un vuelco en el clima de ideas, precisamente ahora  en vísperas de un retorno de baja popularidad, antes de llegr al poder. Y  entre ellos sobresalen precisamente los jóvenes entre 30 y 40 años.  Para ser precisos, más del 50 por ciento de los jóvenes encuestados  se coloca dentro de esta definición ideológica, muy por encima que cualquier otro grupo. Además, un 73 por ciento  cree que la palabra ‘mercado’ tiene connotaciones positivas, mientras  un 80 por ciento entiende que hablar de ‘reformas’ es bueno, un 87 por ciento se muestra partidario de fomentar la ‘competitividad’ . En clave política, implica que la próxima oposición. pasado un período de rearme, sigue ganando apoyos y, a instancias de esa «nueva ola», habrá una lucha sin cuartel contra los factores que han impedido el crecimiento del país, la corrupción, el corporativismo (sindical, empresario, dogmático). El horizonte asoma tormentoso para quienes asuman el 10 de diciembre e ignoren cínicamente las conquistas sociales que se han logrado a través de una lucha que inicia un capítulo incierto pero con creciente esperanza. (www.caraycecaonline.com.ar)