Política Editorial

«Dejar atrás el pasado no es olvidar, ni negar lo ocurrido” declaró Stiuso

El ex jefe de la SIDE, Jaime Stiuso.

Buenos Aires, 18 jun 2021- (Caraycecaonline) Es un escrito de 13 páginas presentado ante el juez federal Sebastián Ramos, quien lo había notificado sobre su decisión de sobreseer a Cristina Kirchner por el delito de espionaje ilegal por el que Stiuso la había denunciado. Junto con la ex presidenta fueron sobreseídos también el senador Oscar Parrilli […]

Buenos Aires, 18 jun 2021- (Caraycecaonline) Es un escrito de 13 páginas presentado ante el juez federal Sebastián Ramos, quien lo había notificado sobre su decisión de sobreseer a Cristina Kirchner por el delito de espionaje ilegal por el que Stiuso la había denunciado.

Junto con la ex presidenta fueron sobreseídos también el senador Oscar Parrilli (ex jefe de la SIDE), Juan Martín Mena (ex segundo de Parrilli en la SIDE y actual viceministro de Justicia) y otras cinco personas.

Stiuso denunció que ellos montaron un mecanismo para perseguirlo y espiarlo tras echarlo de la SIDE, pocos días antes de que el fiscal Nisman denunciara a Cristina y a otros por encubrir a los autores del atentado a la AMIA (1994, 85 muertos).

Stiuso había trabajado junto a Nisman en la investigación del atentado. Nisman fue hallado muerto cuatro días después de denunciar el encubrimiento.

Ahora, Ramos cerró el caso de Stiuso contra Cristina por “inexistencia de delito”, y entonces reapareció quien durante más de dos décadas fue el espía más temido de la Argentina.

Stiuso -quien fue director de Operaciones de la SIDE durante 34 años– volvió para decirle al juez que no va a apelar su decisión, pero que eso no significa olvidar. No apela porque, dice, el fiscal y el juez «no quieren investigar».

Y avanza con un relato donde desgrana cómo, según su parecer, fue perdiendo fuerza la investigación a medida que avanzaba el regreso de Cristina al poder; y cómo todo quedó congelado tras su consumación.

Ramos decretó que no había delito aunque declaró inconstitucional una medida de Parrilli que obligó a Stiuso a ir a presentarse ante él, aunque el agente ya no era funcionario. Sucedió dos veces. Eso hacía suponer que la investigación continuaría, pero se cerró.

El juez habló de una relación “siempre conflictiva” entre Stiuso y Parrilli, a lo que el ex espía contesta que eso es completamente falso, porque “nunca” tuvo problemas con Parrilli. Un abrazo de oso para el senador K.

Stiuso cuenta después cómo una medida judicial para profundizar el avance del caso fue rechazada el 10 de junio de 2019, cuando “se avecinaban nuevos tiempos políticos”. Ese día, el peronismo retenía el poder en las elecciones de Tucumán, Entre Ríos y Chubut.

La siguiente negativa a un pedido de Stiuso en la causa fue el 16 de octubre de ese año, cuando Alberto Fernández ya había ganado en las PASO de agosto.

“El cambio de autoridades en el Poder Ejecutivo era algo palpable, que se daba por cierto”, dice Stiuso.

Y luego avanza con otra medida que frenaba la causa el 11 de noviembre, cuando “ya se contaba con el resultado de las elecciones presidenciales”.

En ese entonces, Cristina Kirchner, la acusada de armar un mecanismo para perseguir a Stiuso tras echarlo, ya era vicepresidenta electa.

Un mes después -diciembre de 2019, con el nuevo gobierno en el poder- hizo su descargo Parrilli y el caso quedó freezado hasta ahora, cuando el juez decidió sobreseer a todos y archivarlo.

Stiuso dice que el lawfare existió, pero para perseguirlo a él, y que este sobreseimiento a Cristina es “un dictamen a medida” de la vicepresidenta.

Y más. Que “la falta de voluntad de investigar desalienta a los ciudadanos que buscan la protección del Estado frente a los abusos de poder”.

Lo dice quien trabajó para Néstor Kirchner, sostenido y alentado por el ex presidente, en el corazón del poder de los servicios de inteligencia.

Stiuso se corre de esta causa diciendo que no olvida, pero sabe perfectamente lo que viene.

Cristina hace presión para que el juicio por encubrir a los terroristas de la AMIA no empiece nunca. Si esa obsesión le fallara, sin embargo, la espera en el banquillo el testigo número 56: Jaime Stiuso.

Es posible que allí -en un juicio que será mirado con atención por la comunidad internacional-, el espía más temido diga que, cuando las pruebas del atentado a la AMIA empezaron a apuntarle a Irán, Cristina y Zannini le pidieron detenerse, aunque él y Nisman siguieron adelante igual.

Y que Nisman fue asesinado.(www.caraycecaonline,com.ar)

Clarin

Dejar atrás el pasado no es olvidar, ni negar lo ocurrido”. Antonio “Jaime” Stiuso –Jaime por JamesJames por James Bond, el mítico agente 007- dejó en los tribunales de Comodoro Py, la semana pasada, su último mensaje.

Es un escrito de 13 páginas presentado ante el juez federal Sebastián Ramos, quien lo había notificado sobre su decisión de sobreseer a Cristina Kirchner por el delito de espionaje ilegal por el que Stiuso la había denunciado.

Junto con la ex presidenta fueron sobreseídos también el senador Oscar Parrilli (ex jefe de la SIDE), Juan Martín Mena (ex segundo de Parrilli en la SIDE y actual viceministro de Justicia) y otras cinco personas.

Stiuso denunció que ellos montaron un mecanismo para perseguirlo y espiarlo tras echarlo de la SIDE, pocos días antes de que el fiscal Nisman denunciara a Cristina y a otros por encubrir a los autores del atentado a la AMIA (1994, 85 muertos).

Stiuso había trabajado junto a Nisman en la investigación del atentado. Nisman fue hallado muerto cuatro días después de denunciar el encubrimiento.

Ahora, Ramos cerró el caso de Stiuso contra Cristina por “inexistencia de delito”, y entonces reapareció quien durante más de dos décadas fue el espía más temido de la Argentina.

Stiuso -quien fue director de Operaciones de la SIDE durante 34 años– volvió para decirle al juez que no va a apelar su decisión, pero que eso no significa olvidar. No apela porque, dice, el fiscal y el juez «no quieren investigar».

Y avanza con un relato donde desgrana cómo, según su parecer, fue perdiendo fuerza la investigación a medida que avanzaba el regreso de Cristina al poder; y cómo todo quedó congelado tras su consumación.

Ramos decretó que no había delito aunque declaró inconstitucional una medida de Parrilli que obligó a Stiuso a ir a presentarse ante él, aunque el agente ya no era funcionario. Sucedió dos veces. Eso hacía suponer que la investigación continuaría, pero se cerró.

El juez habló de una relación “siempre conflictiva” entre Stiuso y Parrilli, a lo que el ex espía contesta que eso es completamente falso, porque “nunca” tuvo problemas con Parrilli. Un abrazo de oso para el senador K.

Stiuso cuenta después cómo una medida judicial para profundizar el avance del caso fue rechazada el 10 de junio de 2019, cuando “se avecinaban nuevos tiempos políticos”. Ese día, el peronismo retenía el poder en las elecciones de Tucumán, Entre Ríos y Chubut.

La siguiente negativa a un pedido de Stiuso en la causa fue el 16 de octubre de ese año, cuando Alberto Fernández ya había ganado en las PASO de agosto.

“El cambio de autoridades en el Poder Ejecutivo era algo palpable, que se daba por cierto”, dice Stiuso.

Y luego avanza con otra medida que frenaba la causa el 11 de noviembre, cuando “ya se contaba con el resultado de las elecciones presidenciales”.

En ese entonces, Cristina Kirchner, la acusada de armar un mecanismo para perseguir a Stiuso tras echarlo, ya era vicepresidenta electa.

Un mes después -diciembre de 2019, con el nuevo gobierno en el poder- hizo su descargo Parrilli y el caso quedó freezado hasta ahora, cuando el juez decidió sobreseer a todos y archivarlo.

Stiuso dice que el lawfare existió, pero para perseguirlo a él, y que este sobreseimiento a Cristina es “un dictamen a medida” de la vicepresidenta.

Y más. Que “la falta de voluntad de investigar desalienta a los ciudadanos que buscan la protección del Estado frente a los abusos de poder”.

Lo dice quien trabajó para Néstor Kirchner, sostenido y alentado por el ex presidente, en el corazón del poder de los servicios de inteligencia.

Stiuso se corre de esta causa diciendo que no olvida, pero sabe perfectamente lo que viene.

Cristina hace presión para que el juicio por encubrir a los terroristas de la AMIA no empiece nunca. Si esa obsesión le fallara, sin embargo, la espera en el banquillo el testigo número 56: Jaime Stiuso.

Es posible que allí -en un juicio que será mirado con atención por la comunidad internacional-, el espía más temido diga que, cuando las pruebas del atentado a la AMIA empezaron a apuntarle a Irán, Cristina y Zannini le pidieron detenerse, aunque él y Nisman siguieron adelante igual.

Y que Nisman fue asesinado.

Dejar atrás el pasado no es olvidar, ni negar lo ocurrido”. Antonio “Jaime” Stiuso –Jaime por JamesJames por James Bond, el mítico agente 007- dejó en los tribunales de Comodoro Py, la semana pasada, su último mensaje.

Es un escrito de 13 páginas presentado ante el juez federal Sebastián Ramos, quien lo había notificado sobre su decisión de sobreseer a Cristina Kirchner por el delito de espionaje ilegal por el que Stiuso la había denunciado.

Junto con la ex presidenta fueron sobreseídos también el senador Oscar Parrilli (ex jefe de la SIDE), Juan Martín Mena (ex segundo de Parrilli en la SIDE y actual viceministro de Justicia) y otras cinco personas.

Stiuso denunció que ellos montaron un mecanismo para perseguirlo y espiarlo tras echarlo de la SIDE, pocos días antes de que el fiscal Nisman denunciara a Cristina y a otros por encubrir a los autores del atentado a la AMIA (1994, 85 muertos).

Stiuso había trabajado junto a Nisman en la investigación del atentado. Nisman fue hallado muerto cuatro días después de denunciar el encubrimiento.

Ahora, Ramos cerró el caso de Stiuso contra Cristina por “inexistencia de delito”, y entonces reapareció quien durante más de dos décadas fue el espía más temido de la Argentina.

Stiuso -quien fue director de Operaciones de la SIDE durante 34 años– volvió para decirle al juez que no va a apelar su decisión, pero que eso no significa olvidar. No apela porque, dice, el fiscal y el juez «no quieren investigar».

Y avanza con un relato donde desgrana cómo, según su parecer, fue perdiendo fuerza la investigación a medida que avanzaba el regreso de Cristina al poder; y cómo todo quedó congelado tras su consumación.

Ramos decretó que no había delito aunque declaró inconstitucional una medida de Parrilli que obligó a Stiuso a ir a presentarse ante él, aunque el agente ya no era funcionario. Sucedió dos veces. Eso hacía suponer que la investigación continuaría, pero se cerró.

El juez habló de una relación “siempre conflictiva” entre Stiuso y Parrilli, a lo que el ex espía contesta que eso es completamente falso, porque “nunca” tuvo problemas con Parrilli. Un abrazo de oso para el senador K.

Stiuso cuenta después cómo una medida judicial para profundizar el avance del caso fue rechazada el 10 de junio de 2019, cuando “se avecinaban nuevos tiempos políticos”. Ese día, el peronismo retenía el poder en las elecciones de Tucumán, Entre Ríos y Chubut.

La siguiente negativa a un pedido de Stiuso en la causa fue el 16 de octubre de ese año, cuando Alberto Fernández ya había ganado en las PASO de agosto.

“El cambio de autoridades en el Poder Ejecutivo era algo palpable, que se daba por cierto”, dice Stiuso.

Y luego avanza con otra medida que frenaba la causa el 11 de noviembre, cuando “ya se contaba con el resultado de las elecciones presidenciales”.

En ese entonces, Cristina Kirchner, la acusada de armar un mecanismo para perseguir a Stiuso tras echarlo, ya era vicepresidenta electa.

Un mes después -diciembre de 2019, con el nuevo gobierno en el poder- hizo su descargo Parrilli y el caso quedó freezado hasta ahora, cuando el juez decidió sobreseer a todos y archivarlo.

Stiuso dice que el lawfare existió, pero para perseguirlo a él, y que este sobreseimiento a Cristina es “un dictamen a medida” de la vicepresidenta.

Y más. Que “la falta de voluntad de investigar desalienta a los ciudadanos que buscan la protección del Estado frente a los abusos de poder”.

Lo dice quien trabajó para Néstor Kirchner, sostenido y alentado por el ex presidente, en el corazón del poder de los servicios de inteligencia.

Stiuso se corre de esta causa diciendo que no olvida, pero sabe perfectamente lo que viene.

Cristina hace presión para que el juicio por encubrir a los terroristas de la AMIA no empiece nunca. Si esa obsesión le fallara, sin embargo, la espera en el banquillo el testigo número 56: Jaime Stiuso.

Es posible que allí -en un juicio que será mirado con atención por la comunidad internacional-, el espía más temido diga que, cuando las pruebas del atentado a la AMIA empezaron a apuntarle a Irán, Cristina y Zannini le pidieron detenerse, aunque él y Nisman siguieron adelante igual.

Y que Nisman fue asesinado.Stiuso.(www.caraycecaonline.com.ar)

Héctor Gambini para Clarín