Narcotráfico La droga adulterafda

El plan secreto para controlar el narcotráfico que nunca se cumplió

Puesto caminero en el norte argentino

Fue elaborado por el gobierno de Carlos Menem. Preveía el crecimiento del narcotráfico en el país y otras hipótesis que, lamentablemente, se cumplieron. (por Nicolás Wiñazki para Clarín)

Buenos Aires, 6 feb 2022.(caraycecaonline) El martes por la mañana, el caso de la droga envenenada alteró a Cristina Kirchner. Alberto Fernández estaba de viaje y ella era, por ende, la Presidenta en ejercicio. Cuando ocupa ese rol, que tanto conoce, Fernández (Cristina) baja el perfil, no visita la Casa Rosada ni firma decretos o toma medidas oficiales, pero es muy consciente de que debe estar atenta a cualquier novedad que tenga el potencial de transformarse en una crisis de relevancia. Es lo que pensó que podía pasar cuando le llegaron las primeras informaciones de las muertes de jóvenes y las internaciones que estaba provocando el consumo de un estupefaciente que mataba en un instante.

Los casos crecían, aun sin ser conocidos de modo masivo por la sociedad, pero el análisis que recibió de los investigadores de las fuerzas de seguridad advertían que los casos de fallecidos podían ser aun mayores de los que fueron. Muchos más. El ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, y el de la Nación, al mando de Sergio Berni y Aníbal Fernández, en ese orden, conocieron de inmediato la inquietud de la Presidenta en ejercicio.

Durante la tarde, Cristina finalmente entendió que este problema, sin antecedentes en el país, estaba “controlado”, si es que puede utilizarse ese concepto en el escenario cada vez más crítico que genera el narcotráfico en la Argentina. “Podría haber habido 2500 muertos”, declaró después Berni, que también actuó con rapidez junto a la Justicia de San Martín para intentar frenar lo que pensaban sería una tragedia mayúscula.

La cocaína envenenada alarmó al poder político, a la policía, a jueces y fiscales y hasta a agencias del extranjero como la DEA y otros servicios secretos que trabajan en el país sobre un drama que crece, y solo crece, generando estrépitos variables en la opinión pública, sin pausa. Cada día más. ¿Por qué el narcotráfico y sus consecuencias profundizaron las desgracias vinculadas a ese negocio en la Argentina? Ningún Gobierno supo frenar el avance narco. O porque no quiso, o porque no supo, o porque no pudo.

El escenario.que asola asola hoy a millones de personas fue anticipado por autoridades del Estado que trabajaron en el tema, al menos, desde hace treinta y dos años.

Ese documento de la Presidencia de la Nación, calificado  “Secreto”, pero hoy desclasificado y de acceso público,  demuestra como los técnicos y los agentes de Inteligencia que analizaban el proceso de tráfico de drogas en la Argentina ya en el año 1991 adelantaron lo que ocurriría en la actualidad.

El informe es una prueba más de que el Estado Nacional no siempre es ineficiente .Hay técnicos u organismos bien preparados capaces de haber, como mínimo, intentado solucionar conflictos que hoy son conocidos pero que expuestos hace tres décadas parecían lejanos y de impacto imaginario en una Nación que los sufre a diario y que se familiarizó con palabras que en su momento muy pocos conocían.

El Estado Nacional había creada un llamado “Plan Nacional Contra el Tráfico Ilícito de Drogas” que nunca se desarrolló.

El trabajo, como se dijo, tuvo en su momento la categoría de “Secreto” y fue realizado para la Presidencia de la Nación por un organismo que ya no existe, o que cambió de funciones. Se trata de la antes llamada Secretaría de Programación y Coordinación para la Prevención de la Drogadicción y lucha contra el Narcotráfico, que dependía de la Subsecretaría de Control y Coordinación de la Casa Rosada.

Fue escrito en la “prehistoria”. Pero su contenido es de absoluta actualidad.

El contenido sorprende.

Según el informe, la Argentina ya en 1991, explicitaba que “el poder económico-político alcanzado por el narcotráfico, hace peligrar las programaciones económicas y los valores institucionales del orden público de la Nación”.

En medio de la descripción del ascenso de los narcos en la región, el informe secreto adelantaba que “la posición geopolítica de nuestro país lo coloca en una situación de grave riesgo respecto al incremento de la producción, instalación de laboratorios procesadores, importación o fabricación nacional de precursores químicos, comercialización como país de tránsito hacia Europa o países de América del Norte, y hacia el consumo de nuestra población”.

Los técnicos que trabajaron este “plan” inconcluso también señalaron que era necesario ponerlo en marcha con “rapidez”.

En aquellos años existía el consumo de droga, por supuesto, pero las autoridades no hablaban,como hoy se hace de modo cotidiano, de las fábricas de cocaína y por consiguiente del paco, de la penetración de las finanzas de este negocio trasnacional en la política, de cómo ese escenario trastocaría el funcionamiento de del Estado, y menos aun se mencionaban los “precursores químicos” como motivo de alarma.

Muchos gobiernos después, la opinión pública conoció el drama del tráfico de la “efedrina”, los crímenes casi habituales, el sicariato, y los cargamentos con toneladas de drogas que salen de la Argentina a diferentes partes del mundo, casi siempre, al menos en estos años, decomisados en el exterior y no aquí.

El documento secreto da una información clave que, según los investigadores de entonces, el principio del crecimiento del narco en la Argentina estaba vinculado a la recién iniciada Guerra del Golfo, es decir, el ataque de los Estados Unidos, con apoyo de la OTAN, que tuvo como objetivo vencer a la Irak de Saddam Hussein que había invadido Kuwait. Argentina, por decisión del entonces presidente Carlos Menem, participó de ese combate,o apoyó con envío de tropas.

El texto “secreto” revelaba que “información de Inteligencia obtenida a traves de medios oficiales y fuentes confiables han hecho conocer a nuestro país que los EEUU han retirado equipos de radares ubicados en lugares estratégicos de Colombia, el Caribe y en el estado de La Florida que eran utilizados para el control del tránsito aéreo y marítimo en la lucha contra el narcotráfico”.

Y seguía en esa misma línea intrigante: “Los mismos fueron enviados al Golfo Pérsico para ser utilizados en la Operación ‘Tormenta del Desierto’”.

En el punto 1.7.2 de este documento “Secreto”, se informaba a la Presidencia de la Nación que “se tiene conocimiento que fuertes efectivos policiales en EEUU y otros países abocados a la lucha contra el narcotráfico han sido reasignados a tareas de vigilancia de objetivos críticos y edificios públicos das las condiciones de atentados pro-irakíes”.

En el texto de este “plan”, que de haber funcionado hubiese impuesta novedades que jamás se utilizaron en la Argentina para intentar vencer el narcotráfico, señalaba que la falta de control de las potencias extranjeras en Colombia y el Caribe, sería “capitalizada” por los “distintos carteles abocados al tráfico de estupefacientes,que según Información obtenida ha duplicado el ingreso en especial de cocaína a los EE.UU y otros países en las últimas cuatro semanas”.

En ese momento que el “paper” menciona el llamado “efecto descenso geográfico” que generaría este escenario mundial, lo que “presupone que el tránsito y la producción de narcóticos” aumentaría hacia el sur del continente americano, por lo que tras trasladarse de Colombia a Perú y Bolivia, “ya con graves y crecientes problemas”, entonces haría llegar al negocio del tráfico de drogas “seguirá “a nuestro país”.

La Argentina era descripta en ese escrito como un Estado que “en estos momentos presenta una enorme fragilidad” para combatir al crimen organizado de las drogas.

El texto remarca que debido a las fronteras porosas de la Argentina con Bolivia, Paraguay y Brasil, “y su ubicación geográfica,lo hace ideal como país de tránsito hacia Europa y Medio Oriente, lo que provocará “un aumento en los riesgos” que se vivían hasta ese momento.

La propuesta del “Plan Nacional Contra el Tráfico Ilícito de Drogas” que el Estado confeccionó hace treinta y dos años incluía que sea la ex Secretaría de Inteligencia la que reuniera la información de espionaje respecto al narco. Esa información sería utilizada por la llamada “Comisión Nacional Operativa Contra el Tráfico Ilícito de Drogas”, siempre bajo la órbita de la “Secretaría de Programación y Coordinación para la Prevención de la Drogadicción y el Narcotráfico”.

La idea de plantear el combate contra el narco de ese modo era novedosa y de cumplimiento imposible hoy en día.

El proyecto incluía varios organismos del Gabinete Nacional, y hasta las fuerzas armadas, trabajasen de forma coordinada: el ministerio del Interior; el de Defensa; el de Economía; el Estado Mayor Conjunto, Fuerzas de Seguridad, Policía Federal y la Administración General de Aduanas..También se incorporarían las policías de las provincias.

Al mismo tiempo, se propuso crear un “cuerpo especializado de tamaño reducido, con jurisdicción federal” para ocuparse de las actividades “operativas de campo”.

El documento “secreto” consideraba crucial, también, la adquisición, mediante la compra o la ayuda de otros países, de la tecnología necesaria para mantener cuidado el espacio terrestre, el áereo, el fluvial, y el marítimo” para intentar controlar las acciones de las súper estructuras de narcotráfico que llegarían a la Argentina.

El paper señala varias veces la necesidad básica de imponer sistemas que detecten el lavado de dinero que provendría de la venta de drogas a gran escala. Y, sobre todo, se insitía en mejorar el control de sobre el comercio de los precursores químicos que se utilizaban y utilizan para fabricar las drogas.

La efedrina no estaba mencionada.

Este “plan” secreto fracasó. Lo mismo ocurrió con muchos otros planes que varios gobiernos de distintos signo partidario presentaron ante la sociedad.

Nunca ninguno se pudo concretar. El descontrol que provocó el poder del narcotráfico, ayudado según varias investigaciones por parte del poder político y por sectores de la Justicia y las fuerzas de seguridad, desbordó a las autoridades.

Durante años, los voceros gubernamentales minimizaron la problemática asegurando que Argentina solo era un “país de tránsito” de droga al exterior.

No lo era.

Este “plan” secreto fracasó. Leer el informe “Secreto” presentado al presidente Menem en 1991. Leerlo conociendo el flagelo actual es como sumergirse en algo así como ”Volver al futuro”.

O una muestra de que en la Argentina, los problemas del presente suelen ser los mismos que se vivieron en el pasado.

Y en este caso, directamente siniestro.

El informe completo

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